
El viernes, al menos de tres bombas crudas se explotaron y dos más fueron desactivadas a las afueras de las viviendas de trabajadores para un contratista del Federal Aviation Administration en Grand Junction, provocando la evacuación de la torre de control y del tráfico aéreo en el aeropuerto de la ciudad y una búsqueda involucrando docenas de oficiales.
La policía acudió a la comunidad para que ayuden encontrar una persona de interés quien era un ex empleado del Serco Group Plc., la compañía que dotó el personal en la torre del Walter Field Airport.
No hubo lesiones grabadas, ni atrasos en el aeropuerto.
Las bombas fueron colocadas en las viviendas de los empleados del Serco, dijo Steve Christmas, vicepresidente para operaciones de aviación para la compañía.
La torre aérea en Grand Junction está dirigida por Serco, un subcontratista importante del FAA, dijo Laura Brown, portavoz para el FAA.
Los controladores de Denver se encargaron de dirigir el trafico aéreo para Grand Junction por una hora hasta que fueron autorizados a regresar a sus puestos, dijo Brown. La portavoz para el Transportation Security Administration en Denver, Carrie Harmon, dijo que hubo una revisión total de seguridad en el aeropuerto.
”No hemos encontrado un vínculo con la aviación en estos momentos y lo estamos haciendo con la mayor prudencia”, dijo.
La policía acudió a los residentes para que ayuden encontrar a Robert L. Burke, de 54 años, quien podría haber conducido una van Chevrolet Astro del año 1999 con el número de placas 794CYB.
Christmas confirmó que Burke era un empleado de Serco.
El rehusó comentar a un reportaje de periódico que un ex empleado disgustado fue el responsable de los atentados.
”No creo que sea justo dar específicos en estos momentos. Están investigando todo tipos de situaciones influyentes”, dijo.
Dijo que su compañía estaba ofreciendo asistencia a los empleados que fueron los blancos de los atentados.
Las bombas provocaron advertencias de las autoridades mientras que revisaban ésta ciudad en la parte occidental de Colorado con una población de 45,000 con tal de encontrar los sospechosos y otros mecanismos.
”Podía haber matado a mi familia”, dijo Richard Smith, cuya vivienda recibió daños de menor gravedad. “Nos dió miedo pero ocurrió a las 4:30 de la madrugada y todos estaban adentro”.
Dijo que no quería hablar del posible sospechoso, pero “estoy seguro que se va matar él mismo”. Smith no quiso elaborar.
El sargento de policía, Paul Quimby, dijo que los oficiales de policía, sheriff y los bomberos buscaron pistas.
”Estamos preocupados por otras bombas no descubiertas”, dijo Quimby.
Quimby se negó a hacer cualquier comentario sobre un reportaje en el periódico Daily Sentinel de Grand Junction en donde decía que las bombas estaban adentro de varios botes de basura cubiertas en cintas adhesivas de tela.
Tim Ricciardi, cuya vivienda fue afectada, dijo al Sentinel que sospecha que uno de las personas que coloca bombas amenazó a un compañero de trabajo tras ser despedido.
Quimby dijo que aún es muy temprano para especular quien fue el causante de los atentados y que las casas no parecían ser un posible blanco para los terroristas.
”Esto podría ser ejecutado por niños con acceso al Internet y con poca ingenuidad. Estamos tratando de buscar alguna pista para entender la causa”, dijo Quimby. Agregó que las bombas se parecieron a un mecanismo incendiario más que una bomba; una explosión quemó la parte delantera de una puerta de garaje y derritió el revestimiento de vinilo.
Un agente de supervisión y tres especialistas certificadas de explosivos del Bureau of Alcohol, Tobacco and Firearms viajaron desde Denver a la escena, dijo Sheree Mixell, la portavoz para el ATF. Los equipos caninos estaban en estado de alerta, agregó.



