El alcalde de Denver, John Hickenlooper, dijo lo siguiente sobre una nueva ley estatal propuesta prohibiendo políticas “de refugio” a los inmigrantes indocumentados.
”Creo que, si aprobamos éste proyecto, la gente empezará a creer que no hay dicha ciudad de refugio en Colorado.”
Ya veremos.
El jueves, la Cámara de los Representantes estatal aprobó una ley “anti-refugio” recibida por el Senado. La legislatura probablemente resolverá un par de diferencias. El gobernador probablemente firmará el proyecto de ley. Esto parece como si fuese el momento de aguantarse o callarse.
Las personas naturales de Colorado siempre mencionan a Denver cuando se quejan sobre lugares que miman a trabajadores indocumentados. En las audiencias públicas sobre la ley anti-santuario, fuerzas anti-inmigrantes citaron legalmente la Orden Ejecutiva 116 de la ciudad y la política de la policía 104.52 como prueba que Denver es muy blanda con los extranjeros indocumentados mudándose a la fuerza trabajadora de los EE.UU.
Hickenlooper también tuvo que decir algo al respecto.
”No hay nada que hayamos escrito o dicho a los oficiales de policía que sugiere que no deban cooperar completamente con el gobierno federal de todas las formas posibles.”
Hizzoner se encamina hacia algo veraz. La nueva ley dice que “un oficial de la paz que tenga causa probable que un arrestado por una ofensa criminal no esté legalmente presente en los Estados Unidos deberá informarlo a la oficina de Inmigración e Imposición Aduanera (U.S. Immigration and Customs Enforcement ó el ICE) de los Estados Unidos si el arrestado no está contenido en una instalación de detenciones.”
Si el “arrestado” está en la cárcel, el sheriff debe informar al ICE.
Eso ha estado ocurriendo.
El ex alcalde Wellington Webb promulgó la frecuentemente difamada Orden Ejecutiva 116 en 1,998. Se trataba de un intento federal de reducir beneficios públicos a ciertos inmigrantes legales.
”Esta distinción entre inmigrantes legales impacta injustamente a muchos de los niños de Denver, personas de la tercera edad, y residentes incapacitados,” la orden dice, “y tiene el potencial de ser malinterpretada para fomentar un clima de intolerancia y discriminación.” Este lenguaje es subversivo sólo si uno espera crear tal clima.
La normativa de policía 104.52 de Denver es más abierta a la interpretación. Hay partes tratando con “inmigrantes indocumentados” que contienen dos elementos controversiales.
El primero dice que la ICE refuerza las leyes de inmigración. Así pues “los oficiales de la Policía de Denver no iniciarán acciones policiales con el objetivo principal de descubrir el estatus de inmigración de una persona.” El segundo dice que “generalmente, los oficiales no detendrán, arrestar, o tomar acción de imposición contra una persona porque sólo se sospeche de ser un inmigrante indocumentado.”
Ese es el tipo de país que la mayoría donde nosotros pensábamos que estamos viviendo. Es el país donde queremos vivir. Es el país que quiere asegurar con una sola lectura de la Constitución.
La única conspiración que aquí existe está en la mente de los paranoicos.
”No hay nada en la orden ejecutiva que promueve la inmigración ilegal,” dijo la secretaria de prensa de Hickenlooper, Lindy Eichenbaum Lent. “Los procedimientos del Departamento de Policía de Denver han sido establecidos desde hace al menos 20 años.”
Lo más probable es que no vayan a cambiar, incluso después de bufar sobre las “ciudades de refugio” bajo el domo del Capitolio.
”La nueva ley sólo es aplicable a los arrestados,” dijo el abogado asistente de la ciudad de Denver David Broadwell. “Sería mucho más problemático si mandara a los impositores de las leyes locales a ir a la caza de inmigrantes ilegales. Hemos revisado nuestras cláusulas y creo que no violan la carta o el espíritu de la (nueva) ley.”
Desde luego que no violan al espíritu americano. La mayoría de nosotros seríamos felices de deportar a cada ladrón y criminal independiente de dónde haya nacido. Pero el dejar a los bandidos de cosecha propia correr libremente porque los alguaciles están hostigando a todo aquél con acento hace que nadie esté a salvo. En esto, finalmente, es por qué Hickenlooper tiene la razón cuando dice que la prohibición de las llamadas ciudades de refugio “no tendrá ningún efecto sobre Denver.”
Adelante. Las políticas antiguas de la ciudad se encargaron de todo aquello que las nuevas leyes deberían:
Protección, no proliferación.
Leer la Orden Ejecutiva 116 y las normas de policía 104.52 en denverpost.com/spencer.
La columna de Jim Spencer aparacer los Lúnes, Miércoles, y Viernes. Se le puede contactar al 303-820-1771 ó jspencer@denverpost.com.



