ap

Skip to content
20051003_102455_Cindy_Rodriguez_mug.2005.jpg
Author
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your player ready...

Rush Limbaugh, quien admitió ser adicto, se presentó ante las autoridades en Florida el mes pasado por presuntamente pedir a tres diferentes doctores le dieran prescripciones médicas para drogas.

¿Es un crimen que trae una sentencia de hasta cinco años de cárcel, pero cuanto tiempo estará él bajo custodia?

Una hora.

Por un convenio especial con el abogado del estado – en el que él no tuvo que declararse culpable de nada – Limbaugh no tiene que ir a la cárcel.

Todo lo que Limbaugh tiene que hacer es continuar otros 18 meses de tratamiento de drogas. Después de eso, si es que no infringe la ley, el cargo en su contra será eliminado.

“No es justo enjuiciar a ninguna persona que sea adicta a medicinas,” dijo su abogado Roy Black, en la conferencia de prensa el día que se anunció el acuerdo. “Debería reconocerse que personas como Rush deben ser ayudados, no enjuiciados.”

Eso tiene sentido.

La adicción a las drogas no es un crimen, es un problema de salud. Dependiendo de la sustancia de preferencia, puede ser un problema de salud físico, un problema mental, o ambos.

Si sólo todos drogadictos pudieran tener la misma suerte que Limbaugh.

En el 2003, cuando el caso salió a la luz por primera vez, Limbaugh estaba bajo investigación por comprar miles de analgésicos de una ex empleada que trabajó en su casa durante un período de siete meses.

Entre las drogas que supuestamente compró se hallan 1,733 pastillas hidrocodonas, 90 pastillas de OxyContin, 50 tabletas de Xanax y 40 pastillas de morfina que se dispensa a intervalos de tiempo.

El 30 de octubre del 2003, él admitió en su programa sindicado de radio (a todos los que él llama “dittoheads”) que era adicto a medicamentos para el dolor.

No es su culpa. El tuvo cirugía de la espalda, tomó medicamentos para sentirse mejor y se volvió adicto.

¿Acaso importa que sea OxyContin o una droga de la calle?

No debería, no si estamos hablando de personas que auto-abusan. Si la víctima y el agresor son la misma persona, esa persona no pertenece en la cárcel.

Sin embargo los políticos en Colorado y a través del país han creado leyes de sentencia con cero tolerancia que han llenado nuestra prisiones con personas que necesitan tratamiento para adicciones, no la cárcel.

Ellos piensan en forma parecida a Rush Limbaugh, quien dijo en su programa de radio el 5 de octubre de 1995:

“Si las personas infringen la ley al tomar drogas, deberían ser acusados y deberían ser encontrados culpables, y deberían ser encarcelados.

Casi 11 años después, el abogado de Limbaugh cerró un trato siguiendo un gran plan: Limbaugh pagaría al estado de Florida $30,000 por los costos de la investigación, continuará su tratamiento de rehabilitación y no tendrá que preocuparse de ir a parar a la cárcel.

Esto es un doble estándar que permite a los ricos recibir exactamente lo que ellos necesitan: tratamiento.

Mientras tanto, en Colorado, el 20 por ciento de presos – cerca de 4.000 en total – están encarcelados por cometer ofensas no violentas relacionadas con drogas.

En el 2004, el año más reciente que el Departamento de Cárceles de Colorado tiene estadísticas, 484 personas estuvieron en la cárcel por ofensas “inchoate”, en otras palabras ellos efectivamente no vendían, poseían, o usaban drogas, pero tenían la “intención de hacerlo.”

También habían 145 hombres y mujeres que estaban encarcelados porque vendían, poseían o usaban marihuana – una droga que no es dañina al individuo.

Es un “crimen” sin víctimas.

La prisión no es un substituto para las personas que necesitan supervisión médica mientras éstos tratan de quitarse la costumbre de tomar drogas.

No es un substituto para las personas que necesitan tratamiento de salud mental sustentable para aprender a resistir la tentación de las drogas.

Además, con los $30.000 al año que cuesta alojar y alimentar a los presos, ese dinero puede ser usado de mejor manera.

Por ejemplo, pagar programas que ofrecen tratamiento anti-drogas.

La columna de Cindy Rodríguez aparece en Scene los martes y en Style los domingos. Ella puede ser contactada al 303-820-1211 ó crodriguez@denverpost.com.

RevContent Feed

More in News