Durante los pasados meses, un acosador del Internet ha estado matizando fotos de al menos cinco estudiantes universitarias femeninas con material gráfico sexual y distribuyendo las imágenes a las mujeres, a sus familias, y a sus amigos.
La policía sospecha que las fotos fueron tomadas de varias sedes virtuales, luego sobreponerlas en más de 100 imágenes gráficas. Cuatro de las víctimas son estudiantes atletas en la Universidad de Colorado (CU); una es una estudiante de la Universidad Estatal de Colorado (CSU).
Las fotos originales probablemente vinieron de sedes virtuales comunitarias populares como facebook.com y webshots.com ó de páginas de Web oficiales publicadas por el departamento atlético de la CU, dijo la portavoz de la policía de Fort Collins, Rita Davis.
Davis no especuló en el posible peligro a que se enfrentan las víctimas. Pero sí dijo que el carácter personalizado y repetitivo de los actos – incluyendo mensajes escritos acompañando los paquetes – es muy preocupante y equivale a una felonía de acoso por acecho.
Davis dijo que “el sospechoso tiene información abundante sobre las víctimas.”
La policía de Fort Collins ha sometido los paquetes a la Oficina de Investigación de Colorado para su examen y han desarrollado un perfil de DNA de dos de los paquetes. Por primera vez las autoridades hablaron públicamente del caso el miércoles.
Las fotos originales no eran sexuales, dijo Davis. Pero el acosador las combinó con material gráfico.
Algunos de los recipientes encontraron los paquetes sobre sus coches, dijo Davis. “Algunos de los paquetes fueron enviados a miembros de sus familias o a sus padres, y otro fue enviado a un novio,” dijo.
Los expertos dice que el uso de imágenes del Internet para acosar a las víctimas es un fenómeno creciente que incluso llevó al Presidente Bush a firmar una ley el año pasado para prevenirlo.
Pero los usuarios rencorosos de la red suelen colearse por casi cualquier obstáculo, dijo Parry Aftab, director ejecutivo de WiredSafety.org, un grupo que ayuda a las víctimas de ciberacoso.
Aftab dijo que “hay mucha gente enferma, y muchos de ellos utilizan el Internet.”
Las víctimas han tenido información falsa sobre ellas publicadas en páginas Web y han recibido correos electrónicos y mensajes de texto amenazadores.
En la primera persecución exitosa bajo la ley ciberacosadora de California, un ex-guarda de seguridad de 50 años fue mandado a prisión en 1999 por utilizar el Internet para solicitar una violación de una mujer que rechazó sus avances románticos. El hombre la suplantó en los cuartos de charlas en el Internet y en los carteles de anuncios, donde publicó, a parte de su número de teléfono y dirección, mensajes diciendo que fantaseaba con ser violada.
”Básicamente se trata de la intimidación de la gente, pero se está haciendo en línea,” dijo Jayne A. Hitchcock, directora de Trabajar para Parar el Abuso En Línea (Working to Halt Online Abuse).
En el 2005, su grupo ayudó a víctimas en 433 casos de acoso en línea comparándose a los 196 en el 2004 y 198 en el 2003.
La organización intenta parar el acoso vía el Internet antes de convertirse en un problema para la policía. “Una vez el ciberacosador sabe que no puede salirse con la suya, para,” dijo Hitchcock.
En un caso, un grupo de estudiantes de preparatoria pagaron por un nombre de dominio en el Internet y construyeron un página Web donde pusieron la cara de una chica nada popular sobre el cuerpo de una vaca, dijo Hitchcock.
Quizás, añadió, la persona tras las últimas imágenes gráficas está siendo motivada por los celos.
El primer envío fue recibido por una estudiante de CSU en septiembre. Luego su amiga, una atleta en CU, recibió un paquete, dijo Davis. Tres nuevos paquetes aparecieron en CU, con lo cual sabemos que el sospechoso es un conocedor de las computadoras.
Dave Plati, el director de información deportiva de CU, dijo que ningún atleta le habían pedido de quitar su foto de la página Web de la escuela. “Pero si alguien nos lo pide, le concederemos su petición,” dijo.
Los atletas que fueron contactados el miércoles dijeron que no tenían conocimiento alguno de los paquetes. La estudiante de último año, Whitney Law, dijo que la universidad hizo un buen trabajo en balancear qué se puede producir para los aficionados y qué se debe mantener en privado.
”Nunca he recibido llamadas o cosas raras por el estilo,” dijo Law. “Simplemente es muy triste y desafortunado.”
La bibliotecaria de plantilla, Regina Ávila, contribuyó en este reportaje.



