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John Ingold of The Denver Post
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Los Álamos, N.M. – Una química que trabajaba en el Laboratorio Nacional Los Álamos afirma que el laboratorio le forzó a renunciar luego de que ella se rehusó a mantener silencio en cuanto a un accidente laboral que le daño los pulmones.

Jaime Tournear, quien ha trabajado para el laboratorio desde el 15 de marzo del 2005, interpuso un juicio alegando que el laboratorio actuó en represalia contra ella y violó sus libertades civiles. Ella espera recibir una cantidad no especificada por daños y una orden de la corte que obligue a Los Álamos a devolverle su puesto.

El portavoz del laboratorio Kevin Roark se rehusó a responder al juicio. Por mucho tiempo Los Álamos ha tenido la política de no comentar acera de litigios pendientes, él dijo.

Sin embargo, el laboratorio presentó una respuesta a la corte negando la represalia.

La respuesta decía que se le pidió la renuncia o se le iba a despedir a Tournear por mala conducta. Los Álamos sostiene que ella mintió durante la investigación del incidente.

“Ni la Primera Enmienda ni la política de excepción pública a la doctrina de empleo a voluntad (at-will) permite que un empleado mienta durante una investigación referente a un accidente de seguridad,” dijo la respuesta del laboratorio.

El juicio de Tournear dice que ella fue hospitalizada después del accidente en junio y sufrió daño permanente por los gases peligrosos de una mezcla de ácido.

Ella reportó las lesiones en agosto, y el Departamento de Energía investigó.

Luego de su reporte, ella fue retirada de los laboratorios donde hacía sus investigaciones en curso, lo que retrasó seriamente la conclusión de sus proyectos, dijo ella.

De acuerdo con el juicio de la corte federal:

Tournear, a quien se le dijo que limpiara vasos de vidrio químicos, tuvo que mezclar ácidos nítrico e hidroclórico para crear la solución de limpieza. Ella expresó al supervisor su preocupación sobre la mezcla de ácidos debido a que la campana de gases en ese laboratorio en particular no funcionaba. El supervisor le dijo que continúe con su trabajo.

Poco después de que los ácidos fueron mezclados, Tournear y uno de sus colegas experimentaron una reacción. Tournear reportó la inhalación de gases a su supervisor.

El supervisor descartó los síntomas y le disuadió a que fuera a la clínica de salud del laboratorio Los Álamos, con el temor de que el Laboratorio 402 pudiese estar cerrado. El supervisor no reportó el incidente a sus superiores o al personal médico.

Mientras visitaba Rhode Island, Tournear aparentemente sintió una fiebre alta, dificultad para respirar y neumonía durante los días siguientes y terminó en la sala de emergencias, sufriendo de dolor abdominal.

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