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Washington – La legislación que remodelaría dramáticamente las leyes nacionales sobre la inmigración vuelve a la lista de prioridades del Senado la próxima semana, con los legisladores presionando para aprobar un proyecto de ley a finales del mes.

Un acuerdo bipartidario anunciado el jueves por el líder mayoritario del Senado, Bill Frist, R-Tennessee, y el líder minoritario, Harry Reid, D-Nevada, permiten que la medida siga hacia adelante.

Los senadores comenzarán el debate tan pronto como el lunes sobre un proyecto de ley que crearía un programa de trabajadores temporarios, un endurecimiento de las penalizaciones a los empleadores que empleen a trabajadores indocumentados, y que permitiría a millones de inmigrantes ilegales aplicar para la ciudadanía.

Es la misma legislación que los senadores planeaban considerar antes de la Pascua, cuando un desacuerdo entre los líderes republicanos y demócratas lo descarrilaron.

Sin embargo, aún no está claro si la reforma sobre la inmigración llegará al escritorio del presidente Bush este año. El proyecto de ley del Senado, tal como está ahora, se enfrentaría a una objeción feroz de muchos republicanos en la Cámara que se oponen a cualquier estatus legal para los inmigrantes ilegales.

”Por socavarse a los demócratas esta mañana, Bill Frist empujó al Senado hacia la amnistía de extranjeros ilegales más grande en toda la historia americana,” dijo Rep. Tom Tancredo, R-Colorado, el líder de esos republicanos. “Es un día triste para los inmigrantes legales que aceptan este país obedeciendo nuestras leyes, y es un día triste para todos los americanos que están preocupados sobre nuestra seguridad nacional y económica,”

El presidente Bush apoya muchos aspectos de este proyecto de ley.

”Felicitamos al Senado por llegar a este acuerdo, y esperamos con expectación un trozo escrito del proyecto de ley antes del Día Conmemorativo (Memorial Day),” dijo Blair Jones, un portavoz de la Casa Blanca.

El Sen. Ken Salazar, D-Colorado, apoya la legislación, diciendo que una reforma justa y comprensiva es necesaria. El Sen. Wayne Allard, R-Colorado, se opone a ella, creyendo que ofrece una amnistía a delincuentes.

El proyecto de ley crearía un sistema de tres niveles para los inmigrantes que desean quedarse en este país. Las personas que puedan probar que han estado aquí durante cinco años o más podrían aplicar para obtener la ciudadanía. Aquellos que han vivido aquí de dos a cinco años podrían quedarse como obreros extranjeros (también denominados como “obreros huéspedes”) y luego aplicar para la ciudadanía.

Los inmigrantes ilegales que han estado aquí menos de dos años tendrían que volver a sus países de origen.

Bajo el acuerdo anunciado el jueves, los senadores pueden ofrecer enmiendas al proyecto de ley, aunque Frist y Reid aún no se han puesto de acuerdo en el número de enmiendas que se pueden añadir. Este fue uno de los temas que condujo el proyecto de ley a su desaparición el mes pasado.

El pacto del jueves también se centra en cómo el proyecto de ley – si el Senado lo aprueba – se fusionará con uno aprobado por la Cámara en diciembre. Ese proyecto de ley no incluye un plan para obreros extranjeros o una vía hacia la ciudadanía. Incrementaría las penalidades para aquellos que se quedan en el país ilegalmente, las construcciones de alambradas en los trechos de la frontera EE.UU.-México, y aumentaría los agentes fronterizos.

Frist y Reid acordaron en la composición de un comité de conferencia que sería formado para fusionar los proyectos de ley sobre la inmigración de la Cámara y del Senado. La comisión del Senado tendría 14 republicanos y 12 demócratas.

Reid quiere que Salazar sea uno de los 26 senadores que negociarían con la Cámara, informó el jueves por la noche La Prensa Asociada (The Associated Press).

Reid detuvo el voto sobre el proyecto de ley antes de la Pascua en parte porque temió que los republicanos en el comité de conferencias Senado-Cámara arrancaran las provisiones de los obreros extranjeros y la ciudadanía.

Tancredo dijo que teme que el acuerdo permita a Frist poner a los suficientes republicanos a favor de esas provisiones en el comité que el proyecto de ley incorporado incluiría un estatus legal para los inmigrantes ilegales.

Sen. John Cornyn, R-Texas, es uno entre al menos tres republicanos que se oponen a las provisiones y será parte del comité de conferencias. También incluirá al Sen. Edward Kennedy, D-Massachusetts, un partidario del programa de obreros extranjeros.

”Mi enfoque permanecerá en luchar por una seguridad fronteriza más fuerte, una vigilancia y control mayor en el interior, verificación por parte de los empleadores, y una reforma que lleve a la población actual de los ilegales a cumplir con la ley,” dijo Cornyn.

El acuerdo Frist-Reid, el cual también involucró a otros republicanos poderosos, incluye un plan para reunirse con los líderes de la Cámara antes de que el comité de conferencias se reúna, para intentar acordar con antelación sobre algunos aspectos del proyecto de ley incorporado. Pero el portavoz de Cornyn, Don Stewart, dijo que la Cámara “no se pondrá de acuerdo sobre algo que tenga la palabra amnistía.”

La posición atrincherada de muchos de la Cámara (de Representantes) condujo a un analista político predecir una ruina para la reforma sobre la inmigración, al menos antes de las elecciones de noviembre.

”Podría suceder, pero las posibilidades están muy en contra de sacar un proyecto de ley (del comité de conferencias),” dijo Norman Ornstein con el Instituto de Empresas Americanas (American Enterprise Institute), un gabinete estratégico de Washington. “Los republicanos temen hacer cualquier cosa que extinga su base.”

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