
Los empleados del Departamento de Policía para Colorado Springs desecharon evidencia en un caso de asesinato y dos asesinatos sospechosos – incluyendo el secuestro de un bebe de su cuna en 1986 – levantando preocupaciones de que la revisión y reparación del cuarto de evidencia estropeado de la agencia podría tener repercusiones más serias de lo que primero fue revelado.
La seriedad de los casos involucrados está en desacuerdo con las declaraciones recientes de Luis Vélez, el jefe de policía, en donde los casos de homicidios aparentemente no afectó de lo que él llamó una purga masiva y “accidental” durante los últimos dos años por empleados temporales malamente supervisados. Vélez, quien se negó revelar públicamente los detallas de los casos problemáticos, estaba fuera del pueblo y no se pudo comunicar con él para hacer comentarios el jueves.
Mientras tanto, la confusión y frustración sobre el mal manejo de evidencia ha molestado la comunidad legal del Condado de El Paso, en donde los acusadores y abogados de defensa están peleando para medir el daño a los casos y el alcance del problema. Algunos creen que es tiempo para una investigación externo para que ayude a clasificar la pelea así para que la información pueda correr a varios grupos con mas precisión.
”Es un problema horrible”, dijo Carrie Thompson, una defensora publica, sugiriendo la formación de una fuerza operante. “Agota nuestros recursos y solo se va ampliar”, una referencia a listas continuamente revisadas de casos posiblemente afectados que podría sumar en las decenas de miles.
El despacho del abogado del distrito recientemente notificó a Thompson que una metralleta en el centro de un caso de asesinato del 1999 encargado por su oficina fue desechado por error.
En el juicio del 2004 en ese caso, Derrick Turner fue declarado culpable por un tiroteo relacionado con las pandillas, junto con otros dos acusados. Ahora a los 31 años, está en cadena perpetua sin libertad condicional pero está apelando la convicción.
Mientras que el impacto de la arma desaparecida sobre el proceso de apelación está bajo revisión, podría contar con la posibilidad de otro juicio si la convicción queda volcada, dijo Thompson.
”Generalmente, las armas son muy cruciales para un juicio”, ella dijo.
Mientras tanto, una fuente con conocimiento de las investigaciones internas, en los problemas de la evidencia, dijo al Denver Post que los empleados policíacos tiraron evidencia en dos casos de personas desparecidas que estaba siendo tratados por los investigadores como homicidios no resueltos.
El primero fue el rapto desconcertado de Christopher Abeyta, un bebe de siete meses quien desapareció de su cuna en 1986. La desaparición del niño, entre los misterios más sensacionales en la historia de Colorado, inspiró una investigación del FBI y una búsqueda familiar, a lo largo del continente, para encontrarlo.
Sus padres, Gilbert y Bernice Abeyta, lo denunciaron desparecido en julio de ese año, diciendo que despareció de su cuna, colocada entre 10 pies de su cama.
Por un tiempo, los investigadores se enfocaron a los padres como los sospechosos – Bernice reconoció de haber fallado porciones de dos exámenes de detectores de mentiras. Pero ambos proclamaron su inocencia y apuntaron el dedo hacia una mujer con quien Gilbert tuvo un noviazgo por un periodo breve mientras que estaba separado de su esposa.
Gilbert Abeyta dijo que los investigadores se llevaron en custodia evidencia como los pelos de Christopher y las huellas de su mano y cama. Dijo que la policía han rehusado en decir la porción de esa evidencia que ahora está desaparecida.
”Alguien debe ser responsable”, él dijo. “Es una incompetencia total y una falta de administración por el Departamento de Policía…..¿Ni me pueden decir si mi caso estaba allí o no? ¿Nos hizo perder 20 años de nuestra vida? Veinte años de esperanza y ¿no tenemos nada nuevo? ¿Está desparecida información que podría vincularnos a nuestro hijo?
En el segundo caso, un colchón lleno de sangre involucrado en la investigación en la desaparición de J.D. Ferguson, de 83 años, en 2001 de su vivienda en Broadmoor fue desechada cuando el cuarto de evidencia fue limpiado.
En los años recientes, los detectives policíacos batallaron en desarrollar pistas en el caso de Ferguson mientras que sus familiares repetidamente han hecho suplicas publicas por esa información y ofrecido recompensas.
En los fines de abril, el jefe Vélez informó a los miembros de un consejo de asesores de justicia para la región de Pikes Peak, que la evidencia vinculada a algunos casos de personas desparecidos ha sido desechada involuntariamente porque no fue clasificada correctamente, dijo Thompson, miembro del panel.
”Dijo que hubo una serie de errores en donde el carácter de la investigación hubiese cambiado” de personas desparecidas a un homicidio y que una mala etiqueta llevó la evidencia a ser desechada”, dijo Thompson.
John Newsome, el abogado del distrito para el Condado de El Paso, se ha negado a comentar sobre el posible impacto sobre los casos que su oficina está procesando o que han procesado.
Pero Thompson, la defensora publica, dijo que la posibilidad de evidencia perdida existe a través del espectro de los casos en que se encarga, desde las investigaciones de delitos graves menores a los delitos menores.
Aparte de los problemas logísticos en los casos, “está en juego el tema de la credibilidad verdadera”, dijo Thompson.
Vélez ha enfatizado que las varias preguntas internas – uno por un auditorio de la ciudad, otro por el abogado del distrito y tres por la policía – deben seguir su curso antes de que los específicos del caso sean revelados al público.
Se pueden comunicar con el escritor Miles Moffeit al número 303-820-1415 ó al mmoffeit@denverpost.com.



