Nada anticipa la llegada de junio en Colorado como el momento tan anticipado – generalmente ocurre mientras se está convergiendo a la interestatal con una taza de café en otra mano – cuando baja el visor de su carro y un par de mariposas nocturnas explotan desde la grieta oscura. Y nada marca la felicidad de esta cálida temporada como el agarrar el volante fuertemente y ver deleitosamente cómo las polillas juguetonas buscan otro lugar seguro y oscuro para descansar. Como el interior de su nariz u oídos.
Y así pues ha empezado la maravillosa migración anual, millones de visitantes pequeños y polvorientos con alas de Nebraska y Kansas haciendo su peregrinación a Colorado a festejarse sobre el néctar de las flores silvestres de las montañas, haciendo una pequeña pausa en su camino en nuestras casas y escondiéndose en la caja de los cereales. Hasta el anochecer, cuando emergen y revolotean por toda la casa, satisfaciendo su poderosa necesidad biológica de entretener a nuestros gatos.
El entomólogo de la Universidad Estatal de Colorado, Whitney Cranshaw, quien mantiene un registro de la invasión de mariposas nocturnas cada año, cree que el 2006 será inusual.
“Creo que esto será un año de oasis para las polillas,” dijo, indicando que, dado a las condiciones de sequía a través de Colorado, las polillas van a buscar ajardinados de regadío.
Tierra agrícola.
Y lugares con jardines muy regados y flores externas.
“Sí estarán,” dijo Cranshaw, “atraídas a nuestros hogares.”
(Al cual muchos coloradeños gritan una “¡viva!” entusiasmado seguido por enrollar el Denver Post del domingo y empezar a practicar sus tácticas de aplastamiento.)
Pero hoy les traemos buenas noticias del frente de las mariposas nocturnas: podría ser peor.
A salvo bajo cristal
John May, dueño y conservador del Museo de Historia Natural May (May Natural History Museum) en el número 115 de Colorado, entre Colorado Springs y Cañón City, sabe que podría ser muchísimo peor.
Imagínese, por ejemplo, al bajar el tapa sol de su carro y tener una polilla Atlas con su asombroso tramo de alas midiendo 10 pulgadas y ojos del tamaño del borrador de un lápiz descender súbitamente hacia su nariz. Como se puede imaginar, probablemente no terminaría de beberse esa taza de café durante su viaje mañanero. El sorprendente Atlas – piense en una polilla del tamaño de una urraca azul – es una de los 7000 ejemplares muertos y montadas del mundo del insecto expuestos en el Museo de May.
:No me puedo imaginar,” dijo May, de 89 años y cuyo padre, James May, empezó la colección entomológica en 1903, “por qué alguien se molestaría tanto por las pequeñas mariposas nocturnas.”
En un subsiguiente recorrido de 90 minutos de su museo, señala con gran regocijo los insectos que le tendría a usted mucho más preocupado/a.
En un pasillo de escarabajos, las muestras están extremadamente muertas y selladas dentro de los estuches de cristal pesado, dos hechos que convierten al visitante un tanto absurdo por dar pasos hacia atrás bastante rápido.
“El escarabajo colombiano,” dijo May, señalando hacia un escarabajo masivo de 9 pulgadas con un par de pinzas de 3 pulgadas, “es un verdadero gigante.”
Se le pregunta cuánto puede pesar un escarabajo colombiano vivo.
“Si está volando, depende de dónde le pegue,” dijo May con una gran sonrisa. “Si choca contra su frente a máxima velocidad, se sentiría como una tonelada.”
“Pueden,” dijo, “tirarle de espaldas.”
Y luego en marcha hacia quizás su pasillo favorito, el pasillo de las mariposas y las polillas, cientos de ellas, las mariposas con colores radiantes y las polillas, por lo general, con sus marrones y grises monótonos.
Una favorita de May es la cocytius tigina, la polilla Esfinge Gigante de América del Sur. Su tramo de alas mide 8 pulgadas y puede volar a velocidades impresionantes.
“Son,” dijo, “como aeronaves.”
Polillas de pesadillas
Se detuvo en los próximos estuches de cristal, conteniendo docenas de miembros de la familia de la polilla Atlas, todas con una característica escalofriante: la punta de sus alas gigantescas tienen la forma y el color de cabezas de serpiente.
“Cuando se esconden con sus alas separadas,” dijo May, “las alas se parecen exactamente a las serpientes venenosas de la jungla donde habitan. La coloración alejan a los enemigos que les habría comido de otro modo.”
Y luego cuenta cómo su padre coleccionó algunos de éstas polillas.
“Alcohol,” dijo May. “Combine cualquier alcohol fuerte, como el whisky, con plátano. El olor les atrae. Se alimentan con el puré, se emborrachan, y simplemente las tiene que recoger.”
Así que las polvorientas mariposas nocturnas de Nebraska y Kansas están de camino. El entomólogo Cranshaw dijo que la primera tanda debería de llegar hoy. Se habrán ido dentro de un mes. Y si la visita de las polillas grises de 1 pulgada le molesta, consuélese con esto:
Si viviera en Sudamérica, podría estar usted siendo atacado por un enjambre de polillas enormes y borrachas con serpientes venenosas pintadas sobre sus alas.
Aunque viéndolas perseguir al gato sería divertido.
El escritor, Rich Tosches, escribe cada miércoles y domingo. Se puede comunicar con el al rtosches@denverpost.com.





