
A la edad de 12 años, estaba loca por Tommy Froelink, que todavía no tenia barba, ni siquiera espinillas. Un sábado fuimos a ver películas juntos para poder tomarnos de la mano. Fue algo escandaloso, me castigaron por un mes cuando mi madre nos vio salir caminando del cine juntos.
Ahora bien, tan encantador como sea este enamoramiento de adolescentes – especialmente después que el desapruebo de mi madre le dio mas significancia ante mis amigas que lo que pensaba yo que era propio – si el me hubiera pedido que me casara con él, estoy segura que me hubiera reído tan fuerte que se me saldría la Coca-Cola por las narices.
Algo que es una repuesta propia para esta edad.
Así que el corregir las leyes comunes y arcaicas de matrimonios, que permiten a niñas de 12 años casarse con muchachos de 14 años en el estado de Colorado parece ser algo lógico.
Es una laguna jurídica que pasó desapercibida por décadas. La única razón que la cuestión surgió es por la extraña historia de Willis Rouse de 38 años, quien fue a la cárcel después de embarazar a JMH, una jovencita de 14 años de edad de guardia en el estado.
Rouse y JMH insistieron que eran marido y mujer bajo common law marriage, y la Corte de Apelación de Colorado declaró que un arreglo como este – aunque atroz – era totalmente posible bajo la ley.
La decisión fue recibida con exagerada indignación por todos lados.
El fiscal general del estado John Suthers se unió al coro de indignación y le pidió al gobernador que incluyera la cuestión en su agenda si decide llamar una sesión especial con la asamblea legislativa para discutir la emigración.
Propuso un estatuto de emergencia que prohibiría por ley matrimonios comunes para cualquier persona menor de 21 años, un tipo de defensa para niños o jóvenes contra este tipo de matrimonio.
O algo por el estilo.
En fin, dadas las próximas elecciones, estoy seguro que habrá entusiasmo dividido sobre esta medida y un deseo universal para apresurarse a Denver este verano para votar para que esta cuestión sea prohibida o aprobada bajo la ley.
Pero seamos realistas. Aunque esta ley es profundamente defectuosa, los matrimonios bajo la ley común no son exactamente una epidemia entre adolescentes.
Dorotha Hogue, que pasó 23 años como maestra, consejera, y mentora de madres adolescentes en la escuela Florence Crittenton School de Denver, batalló la semana pasada para recordar un solo caso en que un estudiante haya explotado esta laguna jurídica que ha sido desapercibida.
“No estoy segura de que nadie sabia sobre esto,” ella dijo. “Incluyendo aquellas jóvenes que se fueron a vivir con hombres de mayor edad, no hablaban para nada sobre el tema.”
Seguro que muchas muchachas jóvenes han idealizado nociones románticas del matrimonio. Creen que podrán encontrar el hombre perfecto que cuidara a ellas y a sus hijos para siempre, dijo Hogue. Muchas de ellas sueñan que el matrimonio será la solución a todos sus problemas.
Unas de las madres jóvenes se van a vivir con los padres de sus bebes, o viven con los padres del padre de sus hijos, o se encuentran a otro tipo que creen que las cuidará.
Pero arreglando la ley sobre el matrimonio common-law no cambiará nada de esto.
El problema real es que convertirse en madre interrumpe el desarrollo de una joven y la deja vulnerable a la pobreza, el abuso, y enfermedades mentales.
“Vemos en todo tipos de estudios el como crecen los hijos de madres adolescentes, pero hay muy pocos sobre que les pasa a las madres jóvenes,” dijo Hogue. “Yo he tenido preocupaciones persistentes sobre el impacto a su desarrollo cognitivamente, psicológicamente, educacionalmente, y moralmente”.
Un efecto común de ser madre de joven causa es la depresión, ella dijo. “Sufren de bajo autoestima y el sentido de que han fallado. Y están bajo una gran cantidad de estrés.”
Educacionalmente y psicológicamente, “ellas están en una posición difícil para hacer decisiones de porvida,” ella dijo y la presión para hacerlo es inmediata e inexorable
Ellas necesitan protección bajo la ley, claro, pero lo que mas necesitan es el apoyo de sus padres, consejeros, y maestros como Hogue que les ayuden a encontrar alternativas reales al matrimonio prematuro.
Entonces guárdense su teatro político. Usen el dinero donde haga más bien. Como la educación, y programas de adopción.
O pañales.
La columna de Diane Carman aparece los domingos, martes, y jueves. Se puede comunicar con ella al 303-820-1489 o al dcarman@denverpost.com.



