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Los historiadores se ponen de acuerdo al decir que es una tradición americana la de ser sospechosos de los inmigrantes – legales o ilegales.

Europeos del Sur. Europeos del Este. Asiáticos. Latinos.

Todos fueron o son grupos cuya venida en grandes olas incitaron una política emocional y debates culturales.

Hasta hace poco, el debate sobre los inmigrantes más recientes, la mayoría de ellos trabajadores indocumentados procedentes de México y Latinoamérica, ha enfocado en gran parte en su impacto en el empleo y los servicios públicos en los estados fronterizos. Pero el reciente asentamiento de los inmigrantes en el mundo entero y las preocupaciones que están erosionando la cultura y el idioma americano ha ayudado a echar combustible al estado creciente y los llamamientos nacionales para tener reformas.

“Ellos (los inmigrantes) no se están integrando en la cultura americana de libertad para todos,” dijo Joy Breuer, un activista anti-inmigrante-ilegal en Greeley. “Nadie pensó que esto pasaría en Colorado. Creíamos que era un problema de los pueblos fronterizos, y ya no lo es.”

Mientras el miedo del impacto de los inmigrantes sobre la cultura ha sido constante en la historia americana – Benjamín Franklin una vez predijo que Pennsylvania se convertiría en una colonia alemana – algunos dicen que los niveles cada vez mucho mayores de inmigrantes latinos son diferentes y que pronto llevarán al país a un punto clave.

Es una noción introducida por el profesor de Harvard, Samuel P. Huntington, quien predijo que un número gigantesco de mexicanos viniendo a los Estados Unidos formarían sus propias comunidades y mantendrían su propio idioma y su propia cultura. Con el tiempo, dijo, eso dividiría a los EE.UU. en dos grupos, dos idiomas, y dos gentes.

Sin embargo, otros académicos dicen que Huntington infravalora el proceso de asimilación.

Dowell Myers, de la Universidad del Sur de California (University of Southern California), quien ha estudiado la influencia de los latinoamericanos en California y Miami, dice que los latinos se asimilan en mayor parte ya en la tercera generación.

En otras comunidades, dijo, “la inmigración es tan reciente que la gente no lo ha visto antes, así que están imaginando esta toma de poder y este mundo separado,” dijo.

El surgimiento también es un nuevo fenómeno para esta generación de legisladores, quienes crecieron más aislados de los nuevos inmigrantes que cualquier otra generación en la historia de los EE.UU.

La mayoría de los legisladores alcanzaron la mayoría de edad durante un declive en la inmigración causado por la Depresión y la II Guerra Mundial. Desde 1920 hasta los años 70, el número de inmigrantes bajó paulatinamente. Era un período cuando los EE.UU. implementaron algunas de sus políticas de inmigración más restrictivas.

En 1970, habían menos de 10 millones de inmigrantes en el país – menos del 5 por ciento de la población – y casi ninguno de ellos era un indocumentado.

Desde entonces, la población de inmigración ha crecido a 35 millones, de los cuales se calcula que un 30 por ciento de ellos son indocumentados.

“Para la mayoría de los adultos de más de 35 o 40 años, el país es muy diferente de cuando ellos crecieron,” dijo Jeff Passel, demógrafo del Centro Hispano Pew (Pew Hispanic Center). “Parte de ello es la raza, parte de ello es la cultura, parte de ello es el idioma, y parte de ello simplemente se traduce al cambio.”

Mientras muchos sienten que la ola corriente de inmigración no tiene precedentes, demógrafos dicen simplemente que no es verdad.

En el 2004, los mexicanos representaron un 3.5 por ciento de la población en los EE.UU., según la Oficina del Censo (Census Bureau). Eso se compara a los irlandeses quienes, en 1860, constituyeron el 5.1 por ciento; y los alemanes constituyeron el 4.4 por ciento de la población total en 1890. El próximo grupo más grande, los italianos, constituyó el 1.5 por ciento en los años 20.

Pero el crecimiento de los inmigrantes ilegales casi se ha cuadruplicado desde principios de los años 90. Se calcula que hay entre 11 y 12 millones de inmigrantes ilegales en el país, alrededor de un 57 por ciento de ellos son de México.

Para el año 2050, los demógrafos calculan que las personas de color excederán a los anglosajones no-hispanos en número.

“Esa predicción demográfica realmente ha sido, para algunos sectores de nuestra sociedad, como un campanazo, diciéndoles, Tengan cuidado: Este cambio va a suceder y no les va a gustar,’” dijo Estevan Flores, director ejecutivo del Centro de Investigación sobre Latinos y de Políticas en la Universidad de Colorado en Denver.

Este año, el Congreso ha debatido propuestas cuya gama va desde el garantizar el estatus legal a los inmigrantes indocumentados que ya están aquí hasta convertir el estar en los Estados Unidos ilegalmente en una felonía. Los legisladores de Colorado empezarán hoy a debatir sus propias propuestas.

Las pasadas olas de inmigración también resultaron de una barrida de cambios en las políticas. La ola más grande incluyó a 37 millones de personas, la mayoría de ellos europeos, entre 1840 y 1920, donde no había restricciones algunas. Muchos de ellos procedían de Europa del Sur y del Este.

Como respuesta, el Congreso aprobó, en 1921, el “Acta de Cuota de Emergencia” (“Emergency Quota Act”) para limitar a nuevos inmigrantes basado en el número de esa nacionalidad existente en los EE.UU. La política favoreció a los anglosajones y los inmigrantes de Europa del Norte porque constituían la parte más grande de la población.

Tres años antes, el Congreso había aprobado una ley requiriendo a todos los inmigrantes ser capaces de leer y de escribir. También excluyó a la mayoría de los asiáticos. Los inmigrantes chinos ya habían sido prohibidos por el acta de exclusión chino en 1882.

Esas leyes limitaron la aparición del número “del tipo erróneo de inmigrantes” que llegaban al puerto, dijo Hal Barrón, profesor de historia en la Universidad Harvey Mudd en Claremont, California.

“El tipo erróneo”, en esa era, eran los irlandeses, italianos, judíos, y polacos. No eran Protestantes y solían ser pobres y sin educación. Muchos no hablaban inglés.

“El nativismo en cualquier período siempre se parece similar,” dijo Barrón. “Siempre ha sido una combinación de preocupaciones económicas y culturales.”

En 1924, el Congreso aprobó otro acta cuyo propósito era prevenir un gran cambio en la composición étnica del país al permitir cinco veces más el número de inmigrantes de Europa del Oeste y del Norte que los Europeos de Sur y del Este.

Según un estudio realizado por la Rand Corporation en el 2004, “la afluencia mexicana difiere poco de la inmigración masiva del pasado realizada por los irlandeses, los judíos, y los italianos y la asimilación debería de ser tan exitosa como lo fue en el pasado.”

Esos inmigrantes mantuvieron su idioma y lazos a sus culturas. Pero cada grupo eventualmente entró en el flujo principal social, político, y educativo.

Huntington no está de acuerdo. Teoriza que porque hay tantos inmigrantes hablando el mismo idioma, la asimilación se disminuye y eventualmente se para.

Un informe realizado por el censo de los EE.UU. encontró que, en el año 2000, el 10.5 por ciento de las personas mayores de 5 años hablaban Español en casa, y cerca del 13.8 por ciento que hablan menos que “muy bien,” un 66 por ciento de incremento desde 1990.

Huntington no pudo ser entrevistado por una operación reciente de corazón. Pero en sus escritos, concede que en el centro de inmigración más grande del país, Los Ángeles, una encuesta similar obtuvo resultados muy diferentes de la segunda generación nacida en los Estados Unidos.

Encontró que sólo el 11.6 por ciento habla español o más español que el inglés; un 25.6 por ciento hablan ambos (idiomas) por igual; el 32.7 por ciento habla más inglés que el español; y el 30.1 por ciento sólo habla el inglés. Más del 90 por ciento de las personas descendientes de mexicanos hablaban el inglés perfectamente.

Esos números apoyan la teoría de Myers que la asimilación ocurre ya por la tercera generación.

“Tienen que enfocarse en los niños,” dijo Myers. “Básicamente, lo que ven los niños es lo siguiente: el español es el idioma de los viejos, y todo lo que hagan los viejos, los niños quieren hacerlo muy diferente, y eso es como las demás culturas.”

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