ap

Skip to content
Fabio Cannavaro, Italy's standout on defense, is lifted high as he hoists the World Cup after the Italians' victory in a shootout Sunday at Berlin.
Fabio Cannavaro, Italy’s standout on defense, is lifted high as he hoists the World Cup after the Italians’ victory in a shootout Sunday at Berlin.
Author
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your player ready...

í – Francesco Totti, Marco Materazzi, y Fabio Grosso se mutilaron los unos a los otros jocosamente como en una pila de perros. Los atletas multimillonarios saltaban por todas partes como niños, y el portero, Gianluigi Buffon, escapó de una masa histérica besando el trofeo de la Copa Mundial. Se sentó en una silla plegable aislada y cruzó sus brazos en contemplación silenciosa tras convertirse en uno de los héroes de la Copa Mundial de Italia.

Entretanto, no se encontró por ninguna parte el último héroe de la Copa Mundial Europea.

Zinedine Zidane desapareció a una nueva vida de reflexión sobre su camino de ser el héroe más grande de Francia a un tremendo cabrito en ocho años. David Trézéguet, otro antiguo dios de Francia, se quedó planchado sobre la tierra, incapaz de ver a Italia celebrar su victoria de la Copa Mundial del cual su fallo en el intercambio de goles fue responsable.

Italia ganó el intercambio de goles 5-3, tras el empate 1-1 reglamentario del domingo, incitando unas congregaciones masivas desde los barrios bajos de Palermo a las casas veraniegas en las Dolomitas. Una nación devastada por un escándalo futbolístico nacional que podría cicatrizar su juego amado durante años fue salvado por un equipo nacional de nervios de acero que creció a ser más íntimo, así como lo hizo una investigación distante.

“Este equipo mostró un enorme corazón,” dijo el mediocampista Gennaro Gattuso, tan delirioso en la victoria que bailó con sus compañeros de juego en sus calzones. “Quizás no era bonito, pero éramos difíciles de batir.”

El juego duramente luchado, con Francia jugando con un nervio ofensivo inusual, empezó a derrumbarse por la fuente menos esperada de Francia. Zidane, un triple jugador del año de la FIFA quien estaba jugando su último partido competitivo, entró en la jubilación por darse a sí mismo un regalo temprano de retirada.

Cuatro minutos en el segundo período extra de 15 minutos, Materazzi, cuyo cabezazo en el minuto 19 emparejó el marcador 1-1, aparentemente dijo algo que no le gustó a Zidane. Zidane, cuyos dos goles ganó al Brasil en el título de la Copa Mundial de 1998, se dio la vuelta e inexplicablemente golpeó con la cabeza a Materazzi en su pecho, haciéndole caer al suelo. Tras confirmar esto con sus jueces de línea, el árbitro argentino, Horacio Elizondo, le dio una tarjeta roja a Zidane.

Zidane le dio informalmente su brazalete de capitán al portero Fabien Barthez, tiró su cinta de la muñeca al suelo, y salió del campo por última vez.

“El haber expulsado a Zidane cambió todo,” dijo el entrenador de Francia, Raymond Domenech. “Incluso durante el tiempo extra el equipo italiano estaba esperando sólo una cosa, los penaltis. Es lamentable. Lo lamentamos todos. El lo lamenta.”

Francia presionaron a los italianos favorecidos durante la noche entera. Tiró mejor o más rápido que Italia 13-5, y Zidane, cuyo tiro de penalti le dio a Francia el liderazgo, 1-0, siete minutos en el partido, casi ganó en la primera prórroga. Pero la salvada saltante a una mano de Buffon paró el cabezazo de Zidane.

Incluso teniendo a un hombre menos en los 11 minutos finales, Francia continuó presionando, sabiendo que no quería meterse en el intercambio de goles. El tiro de penalti de Zidane fue el único gol que Buffon cedió al oponente durante todo el torneo. (Italia metió gol en su propia portería contra los EE.UU., en un empate 1-1.)

Ni Buffon ni Barthez tuvieron la oportunidad de bloquear los tiros de penalti en el intercambio de goles. Cada tirada era dura y verdadera – excepto una. Trézéguet, cuyo gol de muerte repentina le dio a Francia el Campeonato Europeo sobre Italia en el 2000, fue un sustituto durante la primera prórroga. Después que Andrea Pirlo y Materazzi metieron goles para Italia y Sylvian Wiltord hizo lo mismo para Francia, Trézéguet vaciló hacia la pelota.

Buffon especuló erróneamente, pero el tiro de sus compañeros del Juventus dio en la barra transversal y botó en el piso, sólo a unas pulgadas a distancia de la portería.

Teniendo el intercambio de goles 4-3, el último tirador italiano, Grosso, estuvo a 11 metros de historia. El cohete del defensa de Palermo en la esquina derecha superior finalizó todo, mandando a sus compañeros de juego en una vuelta alrededor de la cancha mientras Barthez se inclinaba en pura miseria, la portería sujetando su peso.

Una gran parte del mérito va al entrenador de Italia, Marcello Lippi. El antiguo entrenador del Juventus se encargó de un programa nacional decepcionante hace dos años y guió al equipo a través del escándalo en el que se le implica. Tras avanzar de las primeras rondas, aunó a su tropa al decir, “Ahora tenemos que completar la opera.”

Tras el partido dijo, “¿Cuántos entrenadores han ganado un título mundial a nivel del club y también con un equipo nacional? No lo sé. He ganado la Liga de Campeones y muchos títulos de la Serie A, pero jamás he sentido algo parecido a esto.”

Hoy, Italia vuelve a la dura realidad de un juicio que podría bajar de categoría a cuatro equipos en su liga nacional, la Serie A. El Juventus, quien le dio a Italia cuatro iniciadores más un goleador en el intercambio de goles, Alessandro Del Piero, podría enfrentarse a un descenso a la Categoría C, el equivalente, en el mundo futbolístico, a la Liga de California.

Pero mientras los jugadores alzaron su trofeo de oro arriba del todo para que lo vieran sus seguidores italianos, cuyas banderas ondeantes volvieron una sección del Estadio Olímpico en un mar de rojo, blanco, y verde, nadie parecía estar realmente preocupado.

”Si el escándalo nunca hubiese sucedido, creo que nunca hubiéramos ganado la Copa Mundial,” dijo Gattuso. “Nos ha dado más fuerza.”

Y por los altavoces, Luciano Pavarotti estaba cantando una ópera.

Se puede comunicar con el escritor John Henderson al 303-820-1299 ó al jhenderson@denverpost.com.

RevContent Feed

More in News