
Kenia Venzor siempre quiso ser abogada. Nunca hubiera predicho que su primera experiencia legal viniera de la manera que lo hizo.
“Nunca me imaginé que entraría a una corte y ver a un hombre con rumbo a prisión porque casi tomó mi vida,” dijo Kenia de 13 años de edad a una corte el martes mientras Andreas “Andy” Rubio era sentenciado a 180 años de cárcel por disparar un ráfaga de balas a la casa de Kenia y otras cuantas en el 2005.
En pasado 21 de agosto, una de esas balas irrumpió en la recamara donde Kenia y su hermana menor Celine dormían. Entró por el brazo izquierdo de Kenia y su pecho derecho y salió por su mano derecha. Después le pegó a Celine de siete años en un lado y salió por su espalda.
Las dos niñas fueron las inocentes victimas de una disputa entre dos grupos de niñas, una de las cuales reclutaron a Rubio para disparar hacia el grupo rival. Rubio nunca le pegó al blanco ya que simplemente disparó a las casas de la cuadra 100 de la calle Osceola.
En mayo, Rubio fue convicto de numerosos cargos de intento de asesinato en primer grado. Y el martes, la juez del distrito de Denver, Christina Habas catalogó sus acciones como “despreciables.”
Habas dijo que no vio muestras de remordimiento por parte de Rubio, de 21 años, quien hizo una gestión obscena durante una auditoria de la corte y sonrió frecuentemente durante su juicio.
“Quedé con la impresión de que usted quería hacerse un ‘gran hombre’,” dijo la juez. “Tengo la impresión de que sigue culpando a todos los demás. A usted no le importó cuando cometió esos actos.”
El fiscal David Karpel describió a Rubio como el líder de una pandilla de Denver quien también amenazó a un testigo en el caso. Karpel dijo que las balaceras desde autos como la que hirió seriamente a las niñas toman casi la mitad de los casos de la unidad anti-pandillas del fiscal de distrito. Pidió la sentencia de 180 años, diciendo que mandaría un poderoso mensaje a pandillas que las balaceras no serán toleradas.
La madre de las niñas, Michelle Venzor, dijo que la balacera devastó a su familia, volviéndola de una familia de fe, felicidad y sin preocupaciones a una preocupada de que sus oraciones de cada noche sean sus ultimas.
“No sabemos lo que nos espera mañana y si estaremos aquí mañana, vivas y bien,” dijo Michelle Veznor.
Rubio y su madre Cindy Rubio, se disculparon con la familia Venzor.
“Siento mucho lo que hice y por lo que los hice pasar,” dijo Rubio. “No era (la bala) para ellas, no era para ellas.”
Tom Carberry, abogado de Rubio, dijo que anteriormente al juicio, los fiscales le ofrecieron llegar a un acuerdo que hubiese resultado en una sentencia de 30 años. La rechazó.
Se puede comunicar con el escritor Howard Pankratz al 303-820-1939 o al hpankratz@denverpost.com.



