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John Ingold of The Denver Post
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Karen Eisen vio la formación final adelante, a sola unas pocas yardas, y sus piernas se agitaron rápido y más rápido.

Ella rompió la línea en una completa carrera, y como su tiempo iba retardándose a lo normal, la mirada de determinación en su cara se tornaba en una amplia sonrisa.

En una masa de mas de 65.000 personas corriendo, tirando y caminando el domingo en la Carrera Anual de Komen, Race for the Cure, fue un pequeño momento, uno de los muchas alegrías de la línea final. Pero para Eisen, una sobreviviente de cáncer del seno por ocho años, era su recordatorio anual de victoria.

“Yo puedo hacerlo; yo puedo hacerlo,” ella dijo. “Lo que sea, no importa cuan duro sea, yo puedo hacerlo.”

El domingo fue la 14ava Carrera Anual, Race for the Cura, presentada por la Fundación Susan G. Komen para Cáncer del Seno. Lo que comenzó con solo algunos miles de personas se volvió en la Carrera por la Cura más grande en la nación. Tanto el número de gente que participó en el acontecimiento el domingo, y la cantidad de dinero recaudada -más de $1 millón solo en promesas de parte de los corredores a partir del domingo en la mañana- y era esperado el establecer un récord para el evento cuando fuera contado, dijo Dana Brandorff, portavoz de la carrera.

Los ingresos van a beneficiar la educación del cáncer del seno, programas de proyección y tratamiento en el área metropolitano, y proyectos de investigación de cáncer. Desde que comenzó, la carrera Race for the Cure ha subido a casi $24 millones.

En muchas maneras, solo fue una carrera de nombre. Los corredores, a quienes les importaban su tiempo en el curso de 5-kilometros alrededor del Pepsi Center, tuvo que mantenerse callados. El ganador de la carrera de mujeres incluso no se presentó hasta después para agarrar su trofeo. Y Diane Groff, quien era la más rápida sobreviviente del cáncer del seno pecho en dicho día, no dijo una palabra acerca de la corrida cuando recogió su trofeo.

“Nosotros dimos a cada una valentía, fortaleza e inspiración,” ella dijo a la muchedumbre reunida para el evento al cierre de la ceremonia. “Y solo hasta que haya una cura, nosotras vamos a correr por la cura.”

En su lugar, aquellos que participaron lo hicieron para el bien de la causa. Ellos usaron gorras rosadas y camisetas rosadas, calcetines de color de rosa y boas con plumas rosadas y alas de mariposa rosadas.

Algunos llevaban ropa con letreros en sus espaldas, comenzando con las palabras, “Yo corro en memoria de…,” con los nombres de amigos o parientes, quienes lucharon contra la enfermedad.

Casey Hartley escribió solo dos palabras: Mi Mamá.

La mamá de Hartley, Marilyn, murió hace 12 años de cáncer del seno, así que el miércoles, Hartley juntó a 18 amigos, incluyendo su novio simpático -quién pintó su cara blanca y una cinta rosada alrededor de su cabeza como un pañuelo de cabeza- para honrar a su madre e incrementar el dinero para terminar con la enfermedad.

“Nosotros estamos haciendo esto para su futuro y para su futuro,” Hartley dijo, tocando a su hija y a su sobrina en sus hombros. “Por el pasado, el presente y el futuro.”

El domingo fue la novena carrera para Eisen. Ella hizo su primera mientras ella continuaba su tratamiento por el cáncer, ella dijo. Ese día, ella estaba enferma y cansada, pero ella continuó hasta terminar.

Los años han traído una continua inspiración, ella dijo, y una oportunidad para hacer una pequeña declaración en la cara de una enfermedad que matará un estimado de 40.000 mujeres a través del país este año.

Aquí estoy yo,” ella dijo. ” Yo todavía continuo aquí. Cada día es otra victoria.”

Se puede comunicar con el escritor John Ingold al número 720-929-0898 o al jingold@denverpost.com.

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