
Esto no es lo que uno llamaría una marcha hacia el Súper Bowl.
No es que el Súper Bowl no sea el destino final para los Broncos en el 2006. Ellos podrían llegar allí eventualmente, pero si lo hacen, no será por aire, tierra o mar, pero por tartamudeo y paradas defensivas.
Como se esperaba, los Broncos ganaron al eterno y posiblemente desesperado perdedor, los Oakland Raiders ante una audiencia televisada en la hora pico del domingo por la noche. La sorpresa ocurrió en el resultado: Broncos 13, Raiders 3.
Los Broncos quedaron 4-1 y no le dieron una paliza de 5-0 a los Raiders como decían las predicciones, o a la mayoría de la gente del Rocky Mountain proyectaba.
Tal vez la defensa, y solamente la defensa, es todo lo que los Broncos necesitaran para tomar el siguiente paso más allá del juego de campeonato AFC de la temporada pasada.
En cuanto a la ofensiva, los Broncos fallaron toda la noche, excepto por un tiro de dos jugadas que produjo un touchdown en el primer tiempo del juego. Un acercamiento conservador llevo a un pase débil de 91 yardas -54 de las cuales se dieron por un tiro de bootleg maravillosamente ejecutado por el mariscal de campo Jake Plummer al receptor Javon Walker para asegurar el resultado del primer tiempo y el único touchdown del juego- y a 235 yardas en la ofensiva total la cual no pudo superar a la ofensiva inepta de los Raiders.
En cuanto a la defensa, los Broncos establecieron un estándar de 66 años de eficiencia de la zona final en el NFL. Al forzar a los Raiders a un gol de campo, los Broncos han permitido solamente un touchdown en cinco juegos. No fue sino hasta que el NFL comenzó a contabilizar estadísticas más o menos precisas en 1940 que una defensa ha resultado ser tan poco productiva.
Este juego fue como muchos de los otros para los Broncos en esta temporada. Una defensa grandiosa. Una ofensiva poco impresionante. Eso ha sido suficiente para que los Broncos mantengan la delantera en el AFC Oeste al dirigirse a su juego del domingo con Cleveland en 1-4.
Este no fue tanto un juego entre los Broncos y los Raiders como un enfrentamiento entre la disciplina y la incompetencia.
Los Broncos no fueron bandereados por su segundo penal hasta que Quincy Morgan casi rompió la patada de retorno a medio camino, en el tercer tiempo. Los Raiders tuvieron apenas cinco penales offside en la primera mitad, de un total de siete.
Al lado, tiros perdidos en la tercera con varias pulgadas, tiros tardíos a receptores abiertos fue todo parte de la noche de los Raiders.
Al comenzar el receso, estuvo muy claro para todo aquel que le seguía al mariscal Andrew Walter que los Raiders tenían confianza solo en un pase -el equivalente al pase jump-ball de Randy Moss.
Los Raiders casi tuvieron un touchdown fácil en su poder cuando Moss agotó al cornerback Champ Bailey en un patrón posterior. Pero para cuando Walter vio a Moss que se liberó y su pase de alto arco llegó a tierra, el safety de los Broncos John Lynch corrió para lanzar la pelota al otro lado.
Ese pase incompleto fue seguido de cerca por el intento de un gol de campo de 54 yardas de Sebastian Janikowski. Si lo convierten los Raiders se adelantan, un poco de confianza y Janikowski que tiene piernas fuertes patea la pelota en la zona final.
Por el contrario, la patada de Janikowski, que tenia la suficiente distancia para un tiro de 64 yardas, fallo ampliamente y los Broncos obtuvieron la pelota en el mismo sitio donde pateo
En la siguiente jugada, los Broncos llamaron perdido bootleg. El mariscal Jake Plummer fingió correr atrás de Tatum Bell, quien aparentemente atrajo a nueve defensas del los Raiders. Plummer corrió hacia la izquierda donde el territorio estaba abierto y envió un hermoso pase a Walker, quien ganó a los Raiders en un patrón posterior.
Walker alcanzó una bola de 54 yardas para ganar al jugador N.2 de los Raiders, desde este punto no había razón de fingir un pase a Bell. Plummer le dio directamente a él. Bell y la ofensiva del primer cuarto de los Broncos habían alcanzado su primer touchdown de la temporada.
A más de la anotación del primer cuarto, este juego se dio como cualquiera de los otros juegos de los Broncos. Su ofensiva pudo correr con la bola varias veces, pero tuvo problemas en convertir downs de un tercio.
Jason Elam pudo acertar un gol de campo de 51 yardas, en el segundo cuarto para tomar la delantera de 10-0; pero los Broncos estaban esperando más al final del tercer cuarto, cuando ellos se movieron hacia una oportunidad de gol.
El fullback Cecil Sapp que estaba jugando tiempo completo para Kyle Johnson, sufrió una torcedura del tobillo temprano en el juego; el entrego un pase a Plummer en campo abierto y cerca de la línea de gol. Un corto gol de campo de Elam, puso un 13-0 en el marcador con apenas a cuatro minutos de la finalización de la mitad del juego.
Tarde en la primera mitad del juego, en una tres a uno, los Raiders estaban tan desorganizados que perdieron un tiempo fuera, pero Walter se recuperó y dio un tiro a Moss que la ayudo a completar 51 yardas a lo largo de la línea derecha.
La bola dentro de sus propios 30, los Broncos, por una de las pocas veces en esta temporada, hicieron que Bailey se mueva de cornerback izquierdo hacia la derecha si es que Moss se alineaba al otro lado. Efectivamente, Moss se movilizó hacia la izquierda y corrió en un patrón de bandera. Bailey, se alineo a frente de Moss en la esquina derecha y fácilmente leyó el pase telegrafiado de Walter. Bailey alcanzó el pase unos pocos pasos antes que Moss; y la indecisión hizo le hizo para con ambos pies e intercepto la pelota en la línea de la yarda 1 de los Broncos.
Ese fue el final de la amenaza por parte de los Raiders. En resumidas cuentas es el fin del intento de los Raiders de obtener una ganancia monumental inesperada.
Se puede comunicar con el escritor Mike Klis al 303-954-1055 o al mklis@denverpost.com.



