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Mike Berger, left, who made a film called Improbable Collapse, and J.A. Calhoun, Green Party candidate for the 2nd Congressional District, talkoutside Math Auditorium at the University of Colorado at Boulder. Sept. 11 conspiracy theorists spoke there Sunday.
Mike Berger, left, who made a film called Improbable Collapse, and J.A. Calhoun, Green Party candidate for the 2nd Congressional District, talkoutside Math Auditorium at the University of Colorado at Boulder. Sept. 11 conspiracy theorists spoke there Sunday.
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La ovación de pie al fin se ha calmado y Steven E. Jones, el profesor de físicas de voz suave, se encuentra inmovilizado en contra del escenario por algunos admiradores entusiasmados quienes, durante este fin de semana, llenaron un auditorio de la Universidad de Denver para verlo.

Un hombre con una camisa “Got Truth?” ofreció a Jones una explicación cautelosa sobre por qué los aviones que chocaron en el World Trade Center fueron operados por control remote. Otro le hace preguntas sobre el tamaño de la pisada del accidente en el Pentágono -demasiado pequeño, el dice, para el avión Boeing 757 que “oficialmente” chocó el 11 de septiembre del 2001.

“¿Puedo sacudirle la mano?”, una mujer, con un suéter rojo y holgado, le pregunta a Jones. “Haces un trabajo tan importante”.

En todo caso, Jones apareció estar avergonzado por toda la atencion. Calladito y modesto, se ha vuelto en un héroe inverosímil para los teorizadores sobre la conspiración del 9/11 de cada clase, pero eso es exactamente lo que se ha vuelto.

Un físico cuyo origen incluye su trabajo con fusión nuclear, Jones fue suspendido por la Universidad Brigham Young en septiembre tras publicar una redacción diciendo que las Torres Gemelas no podían colapsarse solamente como resultado de los aviones que chocaron en los pisos superiores el 11 de septiembre. La redacción teoriza que explosivos planteados dentro del edificio debían haber sido involucrados y que el derrumbe del edificio esencialmente fue una demolición controlada.

Aunque Jones no especifica quien él cree planteó los explosivos, el concede que habría sido un “trabajo interno” y que probablemente pudiera haber incluido figuras poderosos en la escena americano ó otra entidad dentro del gobierno.

” Admito que es un pensamiento que no me ha dejado dormir”, dijo Jones.

Ni los informes de la comisión del 9/11, ni de otro gobierno extensivo han encontrado evidencia de una causa secundaria del derrumbe de las torres.

Pero Jones y su trabajo refleja la popularidad de un movimiento que ha resistido los esfuerzos de la administración de Bush en ponerlo a su fin y mistificó a la gente quienes han estudiado muy de cerca, los eventos de ese día: Un porcentaje grande y alarmante de la población simplemente no cree en la explicación oficial dada por la caída de las torres.

En el verano, una encuesta nacional por el Scripps Survey Center en la Universidad de Ohio descubrió que mas de un tercio de la gente cuestionada creía que el gobierno planeó los ataques o que podía haber prevenirlos, pero no lo hicieron.

Eso ha inquietado los funcionarios gubernativos lo suficiente para que el Departamento Estatal recientemente publicara un informe titulado “Las Teorías de la Conspiración del 9/11 Mas Superiores”, un esfuerzo para desacreditarlos. Por separado, la Institución Nacional de Estándares y Tecnología -el brazo gubernativo que investigó por qué se derrumbaron las torres- publicó un documento de siete paginas en septiembre que intentaba contestar a algunos de los escépticos.

“Hemos visto que ha cobrado velocidad”, dijo Brent Blanchard, director de operaciones de campo para Protec Documentation Servicios, compañía basada en Nueva Jersey que estudia y vigila las demoliciones de edificios.

“De cierta manera, ha sido muy fascinante”, él dijo. “Hemos logrado mirar el nacimiento de alegaciones completamente fuera de control, las cuales podrían no ser verdaderas por muchas razones”.

Entre lo mas básico de aquellos, Blanchard dijo, es que hay un consenso que el derrumbe de las torres comenzó al o cerca del punto donde los aviones entraron a los edificios, en vez del base donde tradicionalmente ocurre la demolición. Eso significa que los explosivos tuviesen que aguantar el primer choque y llamas súper-ardientes hasta que fueron detonados -en el caso de una torre, casi una hora; 102 minutos por la otra.

“Es absolutamente imposible” , dijo Blanchard.

Además de eso, él dijo, el plantear explosivos clandestinamente pudiera haber sido una garantía logística e increíble.

Pero al creciente movimiento de la conspiración del 11 de septiembre, Jones proporciona lo que defensores reconocen les ha hecho falta: Un enfoque científico apoyado con un análisis meticuloso al data y experimentos concebidos cautelosamente.

Jones -quien ha consentido jubilarse del BYU al fin del 2006- dijo en una entrevista que sus primeras dudas surgieron cuando vio un video sobre el derrumbe de la Torre 7, el edificio de 47 pisos que se había derrumbado siete horas tras las Torres Gemelas.

El derrumbe solo tomó 6.5 segundos, solo un medio-segundo mas que el tiempo de la caída libre de un cojinete de bolas cuando se deja caer a esa altura. Simplemente, eso no podía tomar en cuenta la resistencia normal de columnas de acero y concreto que debían haber detenido el derrumbe por al menos unos segundos, él dijo, pero ese no encajó el modelo de una demolición controlada.

El físico dijo que en mas de un año de investigaciones, había encontrado residuos de termita en muestras de polvo encontradas cerca del punto cero y en una de las vigas de acero usadas en la memorial del 9/11. Termita es un componente que, al encenderlo, produce temperaturas increíblemente altas y es usada por el ejército en sus granadas incendiarias y para cortar acero.

Algunos informes gubernativos también han identificado una presencia significativa de sustancias raras -incluyendo el azufre y cinc- y han notado que no hay ninguna explicación obvia para su presencia. Jones dijo que el azufre y cinc son partes típicas de una huella del termita.

“No estoy dispuesto a decir si aun es conclusivo, pero si se merece una explicación. Lo que estamos pidiendo es mas estudio y una investigación mayor”, dijo Jones, quien ayudó organizar un grupo llamado Scholars for 9/11 Truth.

Para mucho observadores, el trabajo de Jones dice menos sobre una conspiración escondida detrás del 11 de septiembre, mas que la inquietud hacia el evento y lo que ha seguido.

“Primeramente, está el evento por si solo” , dijo Christopher Farell del Judicial Watch, un grupo de expertos conservativos. “Conmocionó, disgustó y ofendió a la gente. Luego, tras los hechos, hubo un numero de contradicciones o agujeros en la información disponible”.

Blanchard es mas franco: “El gobierno ha hecho muchas cosas en los últimos dos años que ha causado que la gente duden de su integridad acerca de cualquier cosa, incluyendo todo esto sobre las armas de destrucción masiva y otros problemas”.

Después de la lectura sabatina de Jones, un hombre distinguido con cabello gris dijo que vino porque había escuchado al físico por la radio y que pensaba que fuera notable que un científico de un estado muy conservativo como Utah, seria una persona que dudaba (de todo esto),

“Mientras mas estudio este asunto, me parece que hay muchas preguntas validas”, él dijo.

El hombre dijo que es un negociante y que no desea su nombre en este reportaje.

“Aun estoy en el mundo negociante”, él dijo, “y me pondrían en ridículo solo por estar aquí”.

Se puede comunicar con el escritor Michael Riley al número 303-954-1614 ó al mriley@denverpost.com.

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