
El fiscal general del EE.UU., Alberto Gonzáles reiteró su apoyo para un programa de intervención a las líneas telefónicas para combatir el terrorismo durante una visita el lunes con la junta editorial del diario The Denver Post.
“Hemos realizado muchas cosas para asegurar más a América, pero aun no está segura”, dijo Gonzáles cuando se le preguntó sobre la necesidad para escuchar encubiertamente sin orden judicial. “Fundamentalmente, el mundo es diferente hoy en día y mi hijo de 14 años crecerá en un mundo distinto a lo mío. Es mucho mas probable que habrá un ataque terrorista en este país; cuando era niño nunca me preocupaba de un ataque terrorista”.
Gonzáles dijo que la administración de Bush no sería impedido por la toma del poder por los demócratas en el Congreso pero que esperaba que los nuevos líderes del Congreso serían capaces de evitar un enfrentamiento sobre la seguridad nacional tanto como él.
“No voy a prejuzgar”, dijo Gonzáles acerca de la posibilidad de intentar a convencer el nuevo Congreso. “Vamos a trabajar duro, así para evitar el tipo de crisis a que referiste”.
Gonzáles dijo que los esfuerzos anti-terroristas de la administración Bush desde los Atentados del 11 de Septiembre han mejorado la recolección de inteligencia entre países.
“El cuento no-reconocido de esto es nuestras relaciones con nuestros compañeros extranjeros”, dijo Gonzáles. “El nivel de cooperación es excepcional y ha marcado una gran diferencia ahora que podemos analizar los complots. Tenemos que ser correctos 100 por ciento de la vez; ellos (terroristas) solo tienen que ser correctos una sola vez”.
Gonzáles también habló sobre los temas con la seguridad en la prisión Supermax en Florence, Colorado y dijo que considera los problemas “una prioridad”.
El reconoció que es necesario mas personal y medidas de seguridad, tal como mas vigilancia en el perímetro de la prisión.
Un informe reciente sobre la seguridad en Supermax mostró que los presos se estaban comunicando del uno al otro y con forasteros por teléfono sin que esas conversaciones fuesen revisadas.
Gonzáles dijo que en el mes pasado, se contrataron siete nuevos empleados, incluyendo guardias, para aliviar las preocupaciones acerca del personal y que parte del problema con la seguridad tiene que ver con la falta de traductores de la idioma árabe, un tema que él dice aflija todos los niveles del gobierno.
Aunque las prisiones podrían no tener traductores de la idioma árabe disponibles para vigilar conversaciones telefónicas en directo, sus llamadas serán grabadas y revisadas después, dijo Gonzáles.
“Es intolerable tener gente peligrosa en nuestros prisiones comunicándose del uno al otro”, él dijo.
Se puede comunicar con la escritora Felisa Cardona llamando el número 303-954-1219 ó al fcardona@denverpost.com.



