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Caseworker Andrea Garcia, right, visits with Cristina Reyes, 15, and her baby, Alexis, at their Denver home. Garcia was offering ideas on educational options for the former Manual High School student.
Caseworker Andrea Garcia, right, visits with Cristina Reyes, 15, and her baby, Alexis, at their Denver home. Garcia was offering ideas on educational options for the former Manual High School student.
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Monserrat Reyes se enfureció con su hija de 15 años, Cristina. La adolescente la había mentido a donde iba y que no había visto a su hijito en tres días.

Monserrat estaba cansada de cuidar el niño. Las temperaturas afuera se quedaron en los digitos singulares y el niño de 6 meses necesitaba ir al médico.

“¡Ella es demasiada para mi!” dijo de su hija.

Andrea García, quien ha sido contratada por las Escuelas Públicas de Denver para encontrar a los estudiantes que dejan la escuela preparatoria, era compasiva.

“Ella es joven”, dijo García, de 28 años.

Cuando García se fue de la casa en la vecindad Swansea y regresó a su carro, sonó su teléfono celular. Cristina necesitaba un aventón desde la casa de la madre de su novio, millas alejado en la parte sudoeste de la ciudad.

García suspiró. “Cristina, ¿estás sola?” ella preguntó. “¿Con quien estás?”

Cristina Reyes ha sido la más difícil de los 25 estudiantes por quienes García es responsable a conseguir a que regresen a clase.

Ella y su patrón, Steve Dobo, fueron contratados para encontrar a los ex estudiantes de la Escuela Preparatoria Manual quienes han desaparecido de las listas de asistencia desde que la escuela fue clausurada en mayo.

Los estudiantes que forman parte del caso de García tienen todo tipo de problemas. Son pandilleros o tienen padres ausentes; odian a la escuela porque no hablan bien el inglés ó tienen que trabajar para mantener a sus familias.

Cristina podría solo ser inmadura.

“Es todo un proceso con ella”, dijo García un día después de charlar con los padres de Cristina acerca de conseguir a que la muchaca regrese a las aulas. “No necesito tener todas las respuestas hoy”.

García se ha dado cuenta de que en sus dos meses de trabajar -Dobo la contrató en octubre- el conseguir a que los adolescentes como Cristina regresen a clases normalmente se requiere primero resolver otros problemas.

Cosas como el consuelo que García le da a la madre de Cristina acerca de los ataques de la rebelión adolescente ó ayudar a Cristina asegurar una guarderia fiable para su hijito ó el traducir a inglés una multa otorgada a la muchacha por la toque de queda.

Una tarde, las dos se sentaron en la sala de Cristina con una telenovela sonando a todo volumen en el fondo. El bebé estaba tomando una siesta y Cristina bostezó recio, diciendo que quería trabajar.

“Cristina”, dijo García, mezclando el inglés con el español de modo informal para mantener su atención. “Ese es la escuela: Trabajas duro, estudias, consigues tu diploma….. y puedes ir a la universidad si quieres y te pagará después”.

El orgullo que los padres de Cristina sienten por su familia literalmente se cuelga en la pared de la sala: Certificados de Finalización -por las clases de inglés, escuela secundaria y por la capacitación que el padre de Cristina recibió de Johnny Rockets- están enmarcadas perfectamente sobre el sofá. En el cuadro de Cristina, una foto instantánea de su bebé está metida sobre un certificado de la Escuela Secundaria Bruce Randolph.

Norberto y Monserrat Reyes dicen que quieren que Cristina termine la escuela preparatoria. Norberto, quien tiene dos o tres empleos a la vez, contanado con la temporada, dijo que él quiere que su hija se haga enfermera. La enfermería, él dijo, es un buen trabajo para una madre joven.

La familia, sin embargo, lo encuentra difícil sofrenándola.

García está trabajado duro para que se matricule en una escuela nocturna, lugar con un grupo diverso de estudiantes y horario flexible, asi para que pueda dejar a su bebé en casa.

Ese miércoles nevoso, cuando García fue por Cristina en el surdoeste de Denver, la muchacha estaba esperándola afuera de una casa de ladrillo, llevando puesto un abrigo y sudadera inadecuado. En el carro, le dijo a García que desapareció porque necesitaba “tiempo a solas” para pensar en su vida.

García le dijo desde el lado del chófer: “Cristina, tu vida está en desorden. Tu bebe es lo más importante, luego tu familia, y la escuela. La escuela necesita ser más importante que tu novio”.

La adolescente miró al piso del carro.

“Si señora”.

Se puede comunicar con la escritora Allison Sherry llamando al número 303-954-1377 ó enviando un mensaje al asherry@denverpost.com.


ACERCA DE LA SERIE

DOMINGO: Steve Dobo y Andrea García son implacables en su búsqueda de estudiantes que dejan los estudios del Manual, para llevarlos de nuevo a la escuela.

LUNES: Osvaldo y Pedro Rivas trabajan durante la noche para mantener a flote a su familia. Lo encuentran difícil el ir a clases.

HOY: Cristina Reyes dejó de ir a la escuela después de que se clausuró la escuela Manual. Tuvo un bebé.

MIERCOLES: Karen Quijano está sola ya que su madre regresó a El Salvador y porque su padre fue asesinado. Su vida difícil ha creado obstáculos enormes en las pequeñas fallas de los procedimientos escolares.

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