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Beaver Creek – No existe una traducción literal para “snowboarding” en español. El ‘surfear la nieve’ es lo más cercano.

Eso podría cambiarse, si es que llegan a realizarse los esfuerzos de algunas entidades innovativas en Colorado. La revolución ya está en proceso.

“Soy bilingüe y en cierto modo, soy el muchacho codiciado por la industria del esquí y snowboarding”, dijo Juan Alberto Delaroca, residente de Nederland de 32 años. “Pero tuve suerte. Conseguí unas oportunidades para ir de snowboarding cuando era niño y me aproveché de eso. Me encantaba mucho, asi que me quede con él”.

Aunque Delaroca, un alumno de la Universidad de Colorado y un autónomo empresario de mercadotecnia, encaja el perfil maravilloso de los demográficos de la industria del esquí y snowboard, solo es un snowboarder típico a cierto punto. Claro que lo ha estado haciendo por aproximadamente 15 años -hasta se ganaba la vida haciendo nieve en la Montaña Eldora-, pero el esquiar y snowboarding son, y siempre serán, deportes totalmente anglo-sajon.

Como un guatemalteco-americano de la segunda generación quien creció en una familia hispana parlante, Delaroca se encuentra entre un simple 3 por ciento de riders hispanos quienes anualmente, van a las montañas por todo el país, de acuerdo con la Asociación de Estaciones de Esquí Nacionales (NSAA). Raro aún, él está trabajando en estos momentos para ampliar la rebanada de la tarta del snowboard para sus hermanos hispanos.

Uniéndose con Burton Snowboards, la Montaña Copper y la tienda detallista deportiva, Sports Authority el mes pasado, la compañía de mercadotecnia de Delaroca, Equipo Roca, ayudó a crear un evento local de snowboarding conocido como “El Primer Descenso”, poniendo al blanco las personas bilingües y de habla-hispana por el Front Range en busca de una introducción al deporte y estilo de vida en la sierra. Más de 50 riders, entre 12 y 45 años, se presentaron para aprovecharse de las lecciones, almuerzos y transporte por $50 todo el día; 35 de ellos eran hispanos.

“Fue increíble. Todos estaban sinceramente emocionados”, dijo Delaroca. “Por lo general, todos eran novatos y tuvieron que ser guiados a través del proceso. Eventualmente lo descubrirán, pero tienen que realizarse de una manera que les interesa”.

El lenguaje es un componente clave para ese gusto y no la jerga típica del los snowboarders. Al ofrecerles instrucción en inglés y español, El Primer Descenso ha creado un sentido de pertenencia, dice Delaroca, en un sentido de , “oiga, estamos tratando de hablar contigo”, con el mensaje final, “no estás solo”.

Y al menos, aquí en Colorado, no lo son.

Mientras que las cifras quedan lejos de lo reflectante del crecimiento de la población hispana por todo el estado, organizaciones como el Snowboard Outreach Society (SOS), con base en Avon, ha ayudado incrementar la diversidad étnica en las cuestas de estaciones de los condados Eagle y Summit ya unos 13 años.

De acuerdo con Arn Menconi, fundador del SOS y comisario del condado Eagle, el grupo nunca se propuso especificamente a atraer grupos minoritarios a las montañas, pero su enfoque en el establecimiento del carácter para niños en riesgo o de bajos ingresos a través del snowboarding atrae cerca de un 50 por ciento de la participación hispana entre los 700 o mas snowboarders que pasan por el programa cada año en Colorado.

“Si echas una red en Colorado, un gran porcentaje será latino”, dijo Menconi. “No tendrás que decir, ‘traeme tus hispanos'”.

El programa retribuye

Sin embargo, hasta cierto punto, ese es exactamente lo que está diciendo SOS y su bienhechor, Vail Resorts, aunque en dialectos distintas. A través de un nuevo programa del SOS, lanzado este invierno, 11 alumnos del programa de cuatro años en la Universidad SOS recientemente se han sometido a capacitación para enseñar el snowboarding a través de la Fundación Educativa de Beaver Creek de la Asociación de Instructores del Snowboarding Americano, División de las Montañas Rocosas. Con la capacitación, los participantes -más de la mitad son hispanos- ahora tienen las destrezas necesarias para enseñar el snowboarding a todos sus homólogos.

“Ahora puedo enseñar a cualquiera, pero prefiero enseñar a los estudiantes del SOS”, dijo Gaby Hernández, de 18 años, una de las primeras alumnas del programa. “Uno quiere ver a sus parientes ó gente alli también, divirtiéndose con usted. Una manera importante de hacerlo es el ser un ejemplo, así para que podrán hacerlo, viendo lo tanto que amas el snowboarding”.

Hernández su mudo a Edwards hace seis años desde la Ciudad de México y no podía hablar inglés antes de su primera sesión Learn to Ride con el SOS. Además de trabajar como instructora, ella tiene dos empleos de medio tiempo mientras que asiste a la Universidad Serrana de Colorado (Colorado Mountain College), en donde quiere obtener su titulo en ciencias. Hace poco, Hernández fue nombrada una de las ocho recipientes del premio 2006 Outdoor Idol Award, otorgado por el Outdoor Industry Association. Atribuyendo el snowboarding por inspirar los principios fundamentales que la han llevado a su éxito, ahora está ansiosa para compatirlo con otros latinos.

“Mi primer instructor era latino y eso me ayudó mucho”, dijo Hernández. “Me hablaba en español y me encantaba. Ahora si hay padres que no habla inglés, me las mandan, donde luego se siente más cómodos y seguros. Ahora, participan más gente, y personas que conozco, quienes no quisieron saber del snowboarding, ahora me llaman y me piden que les enseñen ó que les ingrese en el SOS; asi que definitivamente está haciendo la diferencia en cómo ven el snowboarding”.

La clave del mercado

Aunque el SOS sirve como un programa de “alcance” sin fines de lucro, la reacción inicial al componente del instructor también ofrece más que una pequeña esperanza para el modelo de negocio de la industria. Como dice Delaroca, “primero” se traduce a “lo primero” de una serie y según los expertos, esa, ultimadamente, será la clave para llamar el mercado hispano.

“El éxito verdadero de nuestro programa de diversidad vendrá cuando vemos a niños minoritarios en puestos del patrullaje y escuelas del esquí. La realidad es que nosotros tenemos que ser las personas para iniciarlos”, dijo Bill Jenson, presidente del NSAA y vicepresidente de la División Serrana de Vail Resorts. “¿Ha alcanzado a estos grupos la industria en conjunto en el pasado? No necesariamente….pero mientras que he visto la progresión del SOS a lo largo de ocho o nueve años, he visto que los niños quienes se han conectado con el snowboarding, se quedan entregados a esto y tienen la oportunidad de convertirlo en una profesión. De veras no importa el color de tu piel. La mayoria de la gente en la industria hicieron esa conexión al deporte antes que hicieron su elección a este estilo de vida. El esquiar es un deporte mundial y no hay razón para no alcanzar cada segmento demográfico”.

Comuníquense con el escritor Scott Willoughby marcando el número 303-954-1993 ó al swilloughby@denverpost.com.

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