Funcionarios estatales se preocupan de que la ventisca que pegó la parte sudeste de Colorado se convertirá en un desastre agrícola, rivalizándo con la tormenta de octubre del 1997 que mató a 26,000 ganado y cobró a los rancheros más de $28 millones.
“Esta muy feo allá”, dijo Polly White, portavoz para la División para el Manejamiento de Emergencias de Colorado. “El ganado es uno de nuestros preocupaciones importantes. El gobernador Bill Owens ha autorizado a llevar heno al ganado por todo los medios necesarios”.
Se implementó un plan para que los equipos con motonieves y trineos comiencen a llevar heno a los ganados para la noche del lunes u hoy. Los motonieves fueron traidos por los clubs de motonieves por todo el estado. La Patrulla Aérea Civil comenzó a volar sobre el área el lunes para identificar los emplazamientos de vacas atoradas. Un helicóptero C-130 estaba disponible para bajar heno a los animales.
La nieve se ha amontonado tanto que hasta muchos rancheros no han logrado salir a los campos para alimentar el ganado vacuno desde el viernes.
“Si no conseguimos ayuda dentro de poco, vamos a tener mucho ganado muerto”, dijo Bill Carwin, dueño de casi 150 vacas al oeste de Springfield en el condado Baca.
El lunes, Cory Gardner, representante republcano de Yuma y el senador Greg Brophy, republicano de Wray, recomendaron encarecidamente a Mike Johanns, secretario del Departamento de Agricultura de los EE.UU. a que declare áreas de desastre a varios condados por las Llanarus del Este, un primer paso para asegurar asistencia federal.
Algunas líneas de electricidad estaban apagadas y White no sabía cuantas personas seguían sin electricidad. Ella dijo que la Guardia Nacional grabó ocho evacuaciones médicas el domingo y rescató personas de al menos 35 vehículos que aún se encontraban atoradas por la nevada del viernes y sábado. Las cifras del lunes no estaban disponibles.
Carwin mantiene su ganado cerca de 30 millas de su hogar al este de Springfield. El lunes, él y otros rancheros usaron cargadores y otros equipos pesados para llegar a su ganado.
Pero aunque algunos no llegan a morir, el ganado suele a huir a un lugar seguro, atravesándose por cercos y otras barrereas. Carwin teme que no podrá encontrar aquellos que han sobrevivido.
“Necesitamos ayuda; necesitamos equipo grande para abrir esas carreteras”, él dijo.
La mayoria del equipo pesado del estado ha sido usado para limpiar las carreteras en el sudeste de Colorado, la zona mas afectada por la ventisca de la semana pasada.
En Springfield, viajeros como Mark Laudick y su hijo ya iban en su cuarto día de estar atorados.
“Creo que todos solo quieren salir de aquí”, dijo Laudick, uno de los afortunados de asegurar una habitación de hotel sin tener que ir a uno de los albergues del área. “La Guardia Nacional nos dice que la carretera se encuentra bien, pero no nos dejan pasar”.
El Departamento de Transporte de Colorado ha retirado la nieve del área, aunque aún se encontraba empacado con nieve la tarde del lunes. Las autoridades estaban reacias a abrir la carretera U.S. 287 saliendo de Springfield, ya que no quieren que los automovilístas se resbalen de la carretera y se vuelven a atorar.
Stacey Stegman, portavoz para el CDOT, espera la apertura del tramo del U.S. 287 para la noche del lunes.
“Aun tenemos cientos de camionetas alineadas por la 287”, dijo Stegman.
Unas cuantas carreteras en el sudeste de Colorado podrían no abrirse hoy, incluyendo el U.S. 350 y U.S. 160, dijo Stegman.
Los funcionarios creen que la mayoria de la gente atorada había sido rescatada para el lunes, pero aún estaban en busca de cualquiera quien no logró llegar a un lugar seguro.
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