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El CAIRO- El vicepresidente Omar Suleiman advirtió el martes que “no podemos tolerar” que sigan las protestas antigubernamentales en la Plaza Tahrir por mucho tiempo y descartó la salida inmediata del presidente Hosni Mubarak, al tiempo que los opositores reiteraron, en una de sus mayores concentraciones, que cederán sólo cuando caiga el régimen.

No habrá “ningún fin del régimen”, aseguró Suleiman e indicó que la crisis debe terminar cuanto antes, en una señal de una impaciencia cada vez mayor en el gobierno luego de 15 días de protestas de decenas de miles de opositores en varias partes de Egipto.

Según la agencia estatal de noticias, al informar de una reunión el martes entre el vicepresidente y directores de periódicos, Suleiman dijo que el régimen quiere el diálogo para resolver las exigencias de los manifestantes que piden una reforma democrática, y -en una advertencia velada- señaló que “no queremos tratar a la sociedad egipcia con los instrumentos de la policía”.

En un momento del encuentro, Suleiman amagó con que la alternativa al diálogo “es que ocurra un golpe (de estado), lo cual significaría medidas incalculables y precipitadas, incluyendo muchas irracionalidades. No queremos llegar a ese punto, para proteger a Egipto”.

Presionado por los directores para que explicara la declaración, dijo que no se refería a un golpe militar sino a que “una fuerza que esté impreparada para gobernar” pudiera derribar a las instituciones del estado, dijo Amr Khafagi, el director del diario privado Shorouk quien asistió a la reunión. “No se refirió a eso en un sentido clásico”, añadió Khafagi.

“La presencia de los manifestantes en la Plaza Tahrir y de algunas naciones satélite que insultan a Egipto y lo menosprecian hace que los ciudadanos titubeen en ir a trabajar”, dijo Suleiman sobre las protestas que comenzaron el 25 de enero para exigir la renuncia de Mubarak.

“No podemos tolerar esto por mucho tiempo, y esta crisis debe terminar en cuanto sea posible”, aseguró Suleiman, quien fue nombrado por Mubarak el 29 de enero como su primer vicepresidente en su gobierno de casi 30 años.

Suleiman advirtió que los llamados de algunos manifestantes a una campaña de desobediencia civil son “muy peligrosos para la sociedad y no podemos tolerar esto en absoluto”.

“¡No cederemos hasta que se vaya el régimen!”, exclamó el joven egipcio que atizó el levantamiento en Egipto al sumarse por primera vez personalmente a la multitud en la Plaza Tahrir, donde sus palabras fueron celebradas con aplausos y vítores atronadores.

Un discreto activista de internet, Ghonim, de 30 años, surgió como una voz inspiradora para un movimiento que se enorgullece de ser una “revolución popular” sin un líder. Ahora, los diversos activistas detrás de la protesta -incluido Ghonim- buscan convertirse en representantes para impulsar la caída de Mubarak, su exigencia central.

En Tahrir, la concentración de opositores cobró nuevos bríos con la presencia de millares de profesores universitarios y abogados que se sumaron mientras los organizadores se esforzaban por atraer a sindicatos. La multitud fue similar a la mayor hasta ahora, durante una protesta realizada hace una semana con un cuarto de millón de personas, incluidos empleados del gobierno.

Algunos de los manifestantes admitieron que fueron inspirados para participar por una emotiva entrevista por televisión que Ghonim dio la noche del lunes poco después de ser liberado de una detención secreta de 12 días. Ghonim sollozó por las personas que han muerto en los enfrentamientos durante la protesta, e insistió en que “no somos traidores” pues “amamos a Egipto … y tenemos derechos”.

“Lloré”, dijo la ama de casa de clase media Fifi Shawqi, de 33 años, sobre la entrevista de Ghonim, a quien conoció hasta entonces. Shawqi asistió por primera vez a la protesta, y se presentó con sus tres hijas y una hermana. “Lo sentí como si fuera mi hijo, y todos los jóvenes aquí son mis hijos”.

Ghonim, en un breve discurso desde el estrado en Tahrir, presentó sus condolencias a los familiares de los muertos.

“No soy un héroe, los mártires son los héroes”, dijo. A continuación repitió la consigna de las manifestaciones: “Mubarak, vete, vete, vete”. La multitud respondió con gritos, silbidos y un aplauso ensordecedor.

Por primera ocasión, los manifestantes incursionaron hacia el Parlamento, a varias cuadras de la plaza. Varios cientos caminaron hasta la legislatura, donde pidieron a gritos su disolución.

Sin embargo, unos 5.000 docentes universitarios intentaron en vano marchar hacia el ministerio del Interior y encontraron el paso cerrado por las fuerzas de seguridad.

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