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OKLAHOMA CITY (AP) – La resistencia de la comunidad empresarial de Oklahoma a una ley migratoria ha generado un duro enfrentamiento con los republicanos de la legislatura estatal, algunos de los cuales sostienen que se está saboteando el deseo del electorado de que se tomen medidas para combatir a los indocumentados.

En sus campañas políticas con miras a las elecciones de mitad de término del año pasado, muchos candidatos republicanos se comprometieron a luchar contra los indocumentados y, tras ser elegidos, anunciaron propuestas con algunas de las iniciativas más severas del país en ese campo.

El empeño en cerrarle las puertas a los indocumentados, no obstante, choca con otra prioridad republicana, la de crear buenas condiciones para las inversiones y atraer más fábricas y empresas.

El Senado está considerando una propuesta a la que se le han eliminado la mayoría de los castigos a quienes contraten indocumentados, lo que constituye un elemento clave del proyecto. Una propuesta separada aprobado por la Cámara de Representantes la semana pasada incluye pocas restricciones a las empresas.

“Han transado”, se lamentó el representante Randy Terrill, feroz crítico de los indocumentados y autor de varios proyectos que no fueron tomados en cuenta. Señaló que el empresariado va en contra de los deseos del electorado. “La realidad es que combaten estas propuestas porque quieren seguir teniendo acceso a mano de obra barata de extranjeros indocumentados que trabajan como esclavos en perjuicio de los trabajadores estadounidenses”, manifestó.

La dinámica que se vive en Oklahoma explica un poco por qué las victorias republicanas de noviembre, en que se alzaron con la gobernación y ampliaron su control de las dos cámaras legislativas, no ha generado un consenso en ciertas áreas claves. Es previsible que también surjan conflictos en torno a propuestas para restringir los abortos y ampliar el derecho a portar armas, de modo tal que sea posible ir armado a la universidad.

Roy Williams, presidente de la Greater Oklahoma City Chamber of Commerce (la cámara de comercio de Oklahoma City y sus alrededores), reconoce que su organización se opone a que se fijen restricciones a las empresas y acusó a algunos legisladores de tratar de sumar puntos apoyando iniciativas polémicas como la de las leyes migratorias.

“Queremos destacar que no apoyamos a los indocumentados ni la contratación de personas sin papeles”, dijo Williams. “Pero eso ya es ilegal, de modo que inmigración es un asunto de competencia federal. El que tratemos de resolver un problema que no creamos nosotros, haciendo que nuestras empresas no sean competitivas, no es una buena idea”, sostuvo.

Líderes de la Cámara de Representantes y del Senado crearon un comité conjunto para analizar el tema y pareciera que no quieren poner más restricciones al empresariado, optando en cambio por fijar castigos más severos y por ampliar los poderes de los organismos policiales.

“Estimo que el comité optó por enfocarse, al menos al principio, en la seguridad pública”, declaró el presidente de la cámara baja Kris Steele, quien describió el proyecto de ese organismo como “algo sobre lo que todavía se está trabajando”.

Terrill, quien no oculta su malestar porque no lo incluyeron en el comité, sostiene que la única función de esa comisión es darle cobertura política a los líderes legislativos.

“Las acciones (de Steele) indican que, de hecho, la mayoría de nuestros líderes están al servicio de la Cámara Estatal de Comercio”, expresó. “Lo que ha sucedido hasta ahora es como una pelea de lucha libre bien coreografiada. El desenlace se conoce de antemano. Hacen toda una pantomima para dar la impresión de que está pasando algo”.

La propuesta final seguramente le apuntará a los hispanos, un sector de gran crecimiento en Oklahoma, según David Castillo, presidente de la cámara de comercio hispana de Oklahoma City y sus alrededores (Greater Oklahoma City Hispanic Chamber of Commerce).

Más del 17% de los 580.000 residentes de Oklahoma City, la capital estatal, se identifican como de ascendencia hispana. En Tulsa, la segunda ciudad más grande del estado, el 14% de sus 392.000 residentes dicen ser hispanos, según el último censo. Lawton y Enid también tienen importantes concentraciones de hispanos.

Castillo, cuya oficina se encuentra en un centro comercial junto al supermercado El Mariachi en un sector hispano del sur de Oklahoma City, dijo que los hispanos han sido tradicionalmente conservadores, pero que pronostica un cambio en las generaciones más jóvenes.

“En los próximos diez años, veremos un cambio en el registro de votantes”, expresó Castillo. “Muchos de los chicos que van hoy a la escuela nacieron aquí y ven los proyectos de leyes contra los inmigrantes y a la gente que dice ‘hispanos, vuélvanse a sus países”’.

“Ya se está produciendo el cambio y se va a hacer sentir en Oklahoma”, aseguró.

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