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Tras varios años de gestiones y trámites, Robert Miller, fundador de Nuestra Familia Comunidades de Huérfanos en Colorado, obtuvo recientemente el registro correspondiente como asociación civil en México, por lo que esta organización no lucrativa se apresta a comenzar su trabajo de ayuda social en ese país.

“Vamos a crear comunidades en México donde los niños huérfanos puedan vivir con familias mexicanas y donde las familias que así lo deseen reciban la ayuda legal necesaria para adoptar a esos niños como parte de la familia”, comentó Miller.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), existen en México más de 1,4 millones de niños huérfanos. Y según el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI) de ese país, casi 2,5 millones de personas carecen de empleo.

Para Miller, eso significa que numerosos niños huérfanos corren el riesgo de no recibir la ayuda que necesitan, a pesar de todos los enormes y exitosos esfuerzos que el gobierno y la sociedad mexicana realizan para ayudar a esos niños.

“Debido a la severa reducción en donaciones por la actual crisis económica, los orfanatorios tradicionales quizá no cuenten con todo el personal necesario, o con los fondos para proveer los cuidados médicos que los niños necesitan”, opinó Miller.

“Esas mismas limitaciones significan que quizá los niños dejen el orfanatorio sin la formación necesaria como para encontrar un trabajo o para establecer una familia”, agregó.

Por eso, Comunidades para Huérfanos propone crear pequeñas comunidades autosostenibles que en principio podrían generar hasta 100 empleos por comunidad, creando así los recursos necesarios para mantener a los niños huérfanos y permitiendo que esos niños se eduquen y formen en un ambiente familiar.

“La misión de Nuestra Familia Comunidades de Huérfanos, A.C. es crear comunidades económicamente autosuficientes, respetuosas del medio ambiente y con uso de alta tecnología en la que los niños huérfanos reciben atención médica y educación y participen de actividades sociales, culturales y recreativas como lo hacen los niños de cualquier otra familia”, dijo Miller.

“A la vez, cuando lleguen a la edad apropiada, se los capacitará tanto para que obtengan un empleo como para que asistan a la universidad, porque queremos que estén bien preparados para contribuir al futuro de México”, agregó.

Miller, 64, es un ejecutivo jubilado con una amplia experiencia internacional y con títulos universitarios en tecnología electrónica, psicología y docencia. En 1993 y 1994 visitó Casa de Protección del Niño, en Tlaquepaque, México. Eventualmente, adoptó como hijos a dos niños de ese orfanatorio y decidió a dedicarse a ayudar a otros niños huérfanos mexicanos.

“Ahora estamos buscando a padres o abuelos mexicanos que quieran ser parte de este proyecto, de esa nueva ‘comunidad con propósito’, dijo Miller. Los interesados pueden enviar un mensaje a adopcion@comunidadesdehuerfanos.org.

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