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Los inmigrantes latinos y sus partidarios se tomarán las calles nuevamente el día lunes y realizarán vigilias, marchas y paros en varias ciudades a través del país.

En recientes concentraciones, ellos atrajeron el mes pasado una gran cantidad de personas, incluyendo 500,000 en Los Ángeles y más de 50,000 en Parque del Centro Cívico de Denver. Los organizadores, dicen que aproximadamente 3 millones de personas de 60 ciudades incluyendo Denver y Grand Junction, se adherirán a algún tipo de medida el día Lunes.

Ellos están protestando las reformas migratorias legislativas, que entre otras cosas, declararían criminales a los inmigrantes indocumentados.

Con el fin de hacer conocer su punto de vista, ellos han amenazado con interrumpir las labores en los negocios. De acuerdo con el Centro Hispánico Pew, en los Estados Unidos existen aproximadamente 12 millones de inmigrantes indocumentados. ¿Qué sucedería si es que ellos dejarían de trabajar?

Hasta ahora el prospecto de que esto suceda es tan poco probable como el hecho de que algún día sean deportados.

En Filadelfia, unos 5,000 inmigrantes se reunieron el 14 de febrero para celebrar “un día sin inmigrantes.” Grupos cívicos del centro de la ciudad dijeron que esta acción fue casi imperceptible.

El organizador Ricardo Díaz dijo que la próxima concentración, del día lunes, será mucho más grande y contará con el apoyo de inmigrantes asiáticos, africanos y rusos. Cabe mencionar que la concentración tendrá un nombre menos amenazador “Día Nacional de Acción por lo Derechos de los Inmigrantes.”

Los organizadores en Telluride están planeando para el día lunes “Un día sin Hispanos.” (En Telluride un día sin hippies bebedores de lattes, sería más devastador).

El organizador Oscar Meza planea guiar una pequeña caravana hacia el norte desde un área para esquiar hasta Grand Junction donde se está planeando una marcha para el medio día. La organizadora Karen Sherman-Pérez indicó que había escuchado de solo una compañía de empleo temporal que tendría que cerrar sus puertas por ese día.

En Denver, los organizadores han planeado en la noche una vigilia con velas en el Parque Sloan Lake, donde la gente conmemorará a los miles que han muerto cruzando la frontera americano-mexicana. En Colorado Springs sólo se planea realizar una conferencia de prensa.

Peter Meersman, presidente de la Asociación de Restaurantes de Colorado, dijo que no sabe de ningún restaurante que vaya a cerrar por la falta de empleados latinos. Tampoco ningún restaurante cerró durante la concentración del 25 de Marzo.

Esa concentración fue en un sábado y la próxima será el lunes por la noche no necesariamente en las horas pico para restaurantes o negocios. Los organizadores agregaron que los manifestantes usualmente están solicitando a sus empleadores tiempo libre en vez de sorprenderlos por no ir a trabajar.

“Nosotros somos solidarios” dijo Meersman. “ Es un asunto complejo, pero la solución no es deportar a todos indocumentados, eso es impráctico.”

Las concentraciones no han pasado por desapercibidas para algunos legisladores en Washington, quienes han creado otra legislación paralela que ayudaría a inmigrantes a obtener un estatus legal y su ciudadanía. Pero la semana pasada un plan comprensivo de reformas migratorias quedó estacando y no será revisado hasta dos semanas después del feriado de Semana Santa.

Los opositores de la reforma migratoria no se han dado por aludidos ante las medidas tomadas por los manifestantes. El senador republicano Tom Tancredo de Littleton, recientemente dijo al Denver Post que espera que haya una concentración cada semana. “Nada… puede ayudar más a nuestra causa que el despliegue de cientos de miles de personas agitando banderas mexicanas y esencialmente demandando el derecho de violar la ley.”

Su legalismo contrasta con aquellas leyes que no han sido esforzadas por muchos años. Nuestras fronteras no son seguras. No existe un sistema adecuado para determinar el estatus migratorio de las personas. Los negocios norteamericanos son hospitalarios con inmigrantes indocumentados y el gobierno hace muy poco para disuadir estas prácticas.

Una solución política no puede responder a un problema esencialmente económico. Las personas que vienen a trabajar no necesariamente quieren convertirse en ciudadanos.

“Muchos mexicanos que conozco preferirían trabajar y luego regresar a sus casas,” dice Díaz, organizador de la concentración de Filadelfia. “El sueño americano es comprar una casa con una cerca. El sueno mejicano es venir acá a trabajar, ahorrar dinero y regresar a su tierra para vivir.”

La columna de Al Lewis aparece los domingos, martes y viernes. Responda a Lewis al denverpostbloghouse.com/lewis, ó al 303-820-1967 ó al

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