
Al final de un día de tributo por la muerte del bombero Richard Montoya, familiares le recuerdan como un hombre humilde que se evitaba ser el centro de atención.
“A él le hubiese gustado que se reconozca a su gente, en vez de él ser reconocido,” dijo Odie Dolores, hermana de Montoya que vive en la Florida.
Dolores dijo que su hermano, un teniente de 61 años del departamento de bomberos de la ciudad de Denver, quien estaba a pocos meses de jubilarse, se hubiera avergonzado de haber recibido toda la atención y pompa cuando su muerte fue en cumplimiento su deber.
Después de la misa y el entierro, docenas de bomberos, amigos y familiares se reunieron el jueves por la tarde en el Colorado Convention Center, donde compartieron historias acerca de Montoya y se abrazaron mostrando apoyo el uno con el otro.
Los arreglos florales, las fotos de Montoya, la campana plateada, su casco y uniforme fueron mostrados al público, entre otras cosas.
El suegro de Montoya, Jess Morales, dijo que los dos pasaban el tiempo juntos viendo películas del oeste en televisión.
Cuando no estaba trabajando, Montoya era “un hombre ordinario que tomaba la vida en forma relajada,” dijo Morales.
Russell Morales, un veterano de 12 años en la Oficina del Sheriff de Denver, recuerda a su cuñado como un jugador que amaba el golf y el mejor hombre de familia.
“Cuando Rich vino a la familia, el la completó,” agregó Morales.
La esposa de Montoya, Louise y sus dos hijos adultos asistieron a la reunión pero no hablaron públicamente.
Dolores y sus dos hermanas, Dee Parker y Cathy Rinehart, que también viven en la Florida, dijeron que están sobrecogidas por el gran apoyo que han recibido por parte de la familia de su hermano, sus amigos, el departamento de bomberos y la ciudad.
Las hermanas también han sido consoladas por su fe católica y las oraciones, dijo Rinehart.
“Esto nos sostendrá a través de todo esto,” agregó ella.
Parker también dijo que su hermano se hubiera sentido incómodo con toda la atención que recibió el jueves.
“El no hubiese querido esto,” dijo ella.
Una gran parte de la ética de trabajo de Montoya estaba centrada alrededor del auto-sacrificio, indicó Parker.
”Si el tuviera que hacerlo todo nuevamente, el volvería a hacer la misma cosa,” dijo Parker. “El simplemente estaba haciendo su trabajo.”
Se pueden comunicar con la escritora Kieran Nicholson al 303-820-1822 ó al
knicholson@denverpost.com.



