Primero perdieron en la corte. Luego perdieron sus sembríos
Ahora a los cerca de 200 granjeros del norte de Colorado, cuyos pozos fueron cerrados al inicio del verano, se les está negando una compensación federal por el seguro de sembríos.
Las pérdidas todavía se están contabilizando, pero los agentes del seguro de sembríos dicen que la no cobertura está llevando a algunos granjeros a abandonar todo.
La crisis del agua culminó en mayo cuando el ingeniero estatal, Hal Simpson cerró las bombas después que los granjeros no pudieron probar en la corte del agua, que podrían devolver el agua que estaban tomando del río South Platte.
En Wiggins, el sitio de muchos pozos cerrados, plantas de maíz disecadas han sido dejadas en los campos para evitar que el viento vuele la tierra de los campos. Otros en cambio, tienen los lotes vacíos excepto por la mala hierba.
Anticipando la crisis de agua que se avecinaba, Dave y Margey Knievel, escogieron no arriesgarse con sus sembríos.
La pareja de Wiggins plantó solamente una pequeña porción de su plantío con trigo y no plantaron nada de maíz.
La pareja pago más de $ 11,000 en primas por el seguro de sembríos.
Ellos asumieron que el programa federal cubriría parte de sus pérdidas – las cuales incluían parte del sembrío de maíz que no plantaron que tiene un valor aproximado de $200.000.
Los Knievel dijeron que su agente les dijo que de seguro esperen la cobertura de una pequeña porción de su granja de 350 acres que tenía agua garantizada.
En lugar de un pago estimado de $69.000 de la cobertura del seguro, Knievel estima que el recibirá aproximadamente $11.600.
Otros, dicen los Knievel, están peor que nosotros.
“En Wiggins, aun la tienda de licores está de venta,” dijo Knievel. “Nadie tiene suficiente dinero, ni siquiera para comprar alcohol.”
La Agencia de Manejo del Riesgo, de la división del Departamento de Agricultura que opera el programa de seguros de sembríos, ha dado instrucciones para cubrir las pérdidas de aquellos sembríos irrigados cuya agua hubiese sido garantizada a los granjeros antes de temporada de siembra.
Eso da como resultado cerca del 15 por ciento de sus niveles históricos de bombeo.
Si los granjeros plantaron más de eso, las pérdidas no serían cubiertas por el seguro de sembríos, dijeron los agentes.
Ray Baer, un agente del seguro en Wiggins por largo tiempo, dijo que cerca de 30 granjeros han presentado peticiones en su oficina.
Algunos granjeros están reportando pérdidas por más de la mitad de la cantidad de acres plantados, dijo Baer.
“Duele,” él dijo. “Nuestra comunidad está siendo devastada por esta situación.”
Algunos de los granjeros ya habían sembrado sus plantíos cuando la orden de Simpson vino y no pudieron más que ver a sus cosechas morir.
Muchos asumieron que el seguro de sembríos cubriría sus pérdidas.
En Colorado, el seguro de sembríos cubrió el 100 por ciento de las papas, 84 por ciento del trigo y el 80 por ciento del maíz plantado en el estado, durante el 2005.
“Yo he pagado mis primas, pero no había manera alguna de que anticipe el cambio en las reglas a la mitad del juego,” dijo el granjero de Hudson, John Dossier.
En una carta a la congresista Marilyn Musgrave, Rebecca Davis directora de la oficina del RMA en Topeka, Kansas, dijo que la agencia hizo todo lo posible para que los granjeros tengan una protección adecuada para desastres relacionados con cambios climáticos.
Pero las pérdidas por la irrigación de agua en el norte de Colorado no fueron algo relacionado con el clima, ella dijo.
“Para cobertura por irrigación, los productores deben tener una expectativa razonable al momento de sembrar, de que van a tener una provisión de agua adecuada para producir la cosecha sobre la cual se basa su cobertura,” dijo Davis.
Sin embargo, la negación de las reclamaciones ha sorprendido al distrito encargado de encontrar agua para los granjeros.
“Honestamente yo pensé que ellos serían cubiertos en un 50 a 75 por ciento,” dijo Tom Cech director del Central Colorado Water Conservancy District. “Esta es una nueva bofetada en la cara para estos granjeros.”
El cierre del agua es el resultado de una larga disputa entre los granjeros que sacaban el agua con bombas de unos acuíferos subterráneos y los granjeros que irrigaban sus sembríos con el agua del río South Platte.
Los granjeros que utilizaron el agua del río para irrigación vieron morir a sus cosechas durante la sequía del 2002, mientras que los otros sobre bombearon el acuífero, el cual esta hidrológicamente conectado al río.
Los abogados de los irrigadores con agua del río, dijeron que no tienen mucha simpatía por aquellos granjeros que sembraron sabiendo que no tenían suficiente agua de irrigación.
“Para sembrar en esas condiciones, ellos distorsionaron los hechos de este caso, o hicieron decisiones que claramente no eran prudentes,” dijo Tim Buchanan, una abogado de Arvada que representa a más de una docena de compañías de irrigación y de zanjas.
Buchanan recientemente dijo a la oficina de Ingenieros del Estado que él y algunos de sus clientes sospechan que algunos granjeros utilizaron sus bombas, a pesar de la orden de la corte de no usarlas.
Simpson, un ingeniero del estado, dijo que él está en el proceso de chequear algunos de los alegatos de Buchanan – algunos de no han sido probados, mientras que otros están todavía bajo investigación.
Debido a que la ley estatal requiere que los bombeadores de agua subterránea devuelvan el agua que utilizaron, el Central Colorado Water Conservancy District, tendrá que una vez mas buscar agua suplementaria para los granjeros.
Knievel dijo que él cree que nunca más vaya utilizar las bombas para sacar el agua subterránea.
“Nunca se volverán a ser prendidas,” él dijo. “Esto es tan posible como que el arca de Noe flote por el río Platte.”
Se puede comunicar con la escritora Kim McGuire al 303-954-1240 o al kmcguire@denverpost.com.
$11.000
Las primas del seguro de sembríos de trigo, pagadas por Dave y Margey Knievel.
$69.000
Pago del seguro que esperaban recibir
$11.600
Cantidad que los Knievel esperan recibir
CITAS
“No hay manera de haber anticipado que las reglas del juego iban a ser cambiadas.”
El granjero de Hudson, John Mosier



