ap

Skip to content
Author
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your player ready...

Raúl Gómez-García fue maltratado brevemente por el detective de Denver, Donald Young poco antes que disparó a Young a su compañero en un salón en Denver, testificó un amigo de Gómez-García en el juicio de asesinato el lunes.

Leopoldo “Leo” Rivas Jr., dijo que Gómez-García, de 21 años, se enfureció cuando, en las horas matutinas de 8 de mayo del 2005, Young lo asió por el brazo y la garganta, empujándolo para arriba contra un pasamano y comenzó a estrangularlo.

Young y el detective Jack Bishop habían negado que Gómez-García volviera a la fiesta de bautismo, a la que Gómez-García asistía con su esposa en ley común, Sandra Rivas, hermana de Leo Rivas.

Después de que a Gómez-García y Leo Rivas se les negara la entrada, Leo Rivas dijo que ellos fueron a un lugar a jugar billares, en donde Gómez-García dijo, “Nosotros debemos ir disparar al poli”.

Ellos regresaron y se parquearon a una cuadra del lugar. Gómez-García se fue y volvió unos minutos después, dijo Rivas.

Los abogados de Gómez-García dijeron al jurado de Denver que Gómez-García hizo fuego pero significaba que era para solo asustar a los oficiales debido a la manera en que él fue tratado. Ellos reclaman que el no es culpable de asesinato en segundo grado sin que de homicidio involuntario imprudente.

Sandra Rivas dijo al jurado que ella y Gómez-García, el padre de su hija de 15 meses-de-edad, fueron a la fiesta juntos en el Salón Ocampo. Luego de una hora, él dijo que iba afuera a conocer a otros miembros de la familia Rivas y que regresara pronto.

Él nunca volvió a la fiesta, ella dijo.

En las horas siguientes al tiroteo, Sandra Rivas dijo que Gómez-García le admitió que él disparó a Young, después que inicialmente negara estar implicado.

Rivas, de 20 años, dijo que Gómez-García le dijo algo después de hacer el reconocimiento: “Perdóname.”

“Él me dijo que no deseaba matarle sino que él solo buscaba asustarlo”, dijo Rivas.

Durante el testimonio de Rivas, Gómez-García enterró su cabeza en sus manos y lloró, limpiando sus lagrimas con un pañuelo.

José Guadalupe Rivas-Fernández, primo de Rivas, dijo que él atestiguó la confrontación entre Gómez-García y Young. Él dijo que después de que Young rechazara la entrada de Gómez-García, Young asió el brazo y la garganta de Gómez-García, jaló su brazo para arriba y detrás sobre su hombro y cabeza, y luego dobló a Gómez-García sobre un pasamano fuera del salón.

Él reclamó Bishop que atestiguó la confrontación. Bishop atestiguó que él no vio el altercado sino que -antes de que él fuera disparado- Young le había dicho que estaba apesadumbrado por asir a Gómez-García por el cuello.

En la noche del lunes, Jaime Arana-Del Ángel, quien en junio recibió la sentencia máxima de 12 años por ayudar a escapar a Gómez-García de Denver y consiguió tirar dos compartimientos de arma y una caja de municiones, atestiguó que Young “asaltó” a Gómez-García

Gómez-García fue arrestado en México un mes después.

Arana-Del Ángel, quien previamente había dicho a los detectives que él cavó un agujero en el patio trasero en donde la evidencia fue enterrada por Gómez-García, retractó la historia, diciendo que él había sido forzado por los detectives para hacer la declaración.

Arana-Del Ángel dijo él nunca vio Gómez-García con un arma o escuchó a Gómez-García decir que él iba a regresar y disparar a un policía.

“Yo nunca vi un arma -eso fue lo que ellos me dijeron que diga”, dijo Arana-Del Ángel. “Ellos (los detectives) me presionaron, entonces yo no sabia que decir. Luego de haber sido presionado por tan largo, ya ni sé”.

Se puede comunicar con el escritor Howard Pankratz al número 303-954-1939 o al hpankratz@denverpost.com.

RevContent Feed

More in News