
Cuando la policía de Denver fue a la habitación 2005 del Hotel Adam s Mark en febrero, encontraron pelo por la carpeta al pie de la cama, el pedúnculo de una copa de vino rota en la mesilla y fragamentos de vidrio en la cama y el piso.
También encontraron sangre a la orilla de la mesilla, en un respiradero de ventilación por la ventana y en la puerta del baño.
La habitación devastado, alegan los acusadores de Denver, fue la secuelas de la furia violenta de Jimmie Wellman en contra de una mujer. Ellos creen que Wellman -un hombre robusto de 195 libras, que mide 6 pies cuatro pulgadas de altura- ha embrutecido a al menos otras cuatro mujeres.
Los récords de la corte dicen que inicialmente, Wellman atrae a las mujeres siendo un hombre encantador además de ser “ducle y cariñoso”, pero que resulta ser un sádico quien demanda a que sus victimas le llamen “Papi” y que se conviertan en sus “esclavas”.
Ha tenido 12 condenas de felonía por otros cargos no-relacionados.
“El acusado tiene la costumbre de tomar parte en ataques brutales y despiadados en contra de mujeres”, dijo la acusadora, Maggie Conboy, en los archivos de la corte. “Cada una de estas mujeres sufrieron una tortura despiadada, a veces, torturada repetida”.
Wellman, de 39 años, está en la Cárcel del Condado Denver, esperando ser enjuiciado por intento de asesinato en este su último caso. Se representará el mismo y se negó a dar una entrevista.
La supuesta victima -quien mide 5 pies, 3 pulgadas de altura, de 105 libras- no estaba en la misma clase que Wellman, a quien le estaba mantiendo, cuando él se enfureció ya que la mujer habia usado el dinero que ganó en su trabajo para pagar la cuenta del hotel, alegan los acusadores.
Ellos reclaman que Wellman queria usar el dinero de la mujer para comprar gasolina, asi par que puedan irse del hotel sin pagar la cuenta.
Los acusadores alegan en los archivos de la corte que Wellmen arrojó a la mujer por su pelo por toda la habitación, le cortó con una copa de vino rota, le pegó y presionó un cigarrillo encendido en su párpado.
Lo mantuvo debajo del agua de la bañera y finalmente la asfixió hasta que se desmayó.
El incidente de Denver no es el único, dicen los acusadores, agregando que Wellman ha atacado a otras mujeres por todo el país. Dicen que a menudo, deja a sus victimas aterrorizadas, amenazándolas y a sus familias y siguiéndole sus pasos cuando se hayan ido.
Wellman no confía en nadie, según los récords de la corte. Despidió su defensor público y se enemistó con su abogado, quien ahora actúa como consejero mientras que Wellman se defiende por si mismo.
“(Wellman) suele a asfixiar, jalar el pelo, marcar con cigarrillos, quebrar vidrio y tirar a sus victimas por toda la habitación”, dijo la acusadora, Julie Hamel.
Pero según los acusadores, Wellman no quiere que las cuatro mujeres testifiquen contra él. Wellman, dicen, ha llamado repetidamente a una de sus victimas anteriores desde la cárcel con el fin de intimidarla para que no testifique, además pidiéndole a que se contacte con las otras mujeres.
Dicen que continúa usando el teléfono de la cárcel después de que el Juez del Distrito de Denver, Herbert Stern, le ordenó a no hacerlo, asi que ahora Wellman afrontará una vista de desacato este enero.
Se puede comunicar con el escritor Howard Pankratz llamando al número 303-954-1939 ó enviando un mensaje al hpankratz@denverpost.com.



