Los líderes de negocios en Colorado pueden esperar una gran batalla política a escala nacional, si es ellos deciden empujar una enmienda constitucional para hacer que Colorado se vuelva un estado con el derecho al trabajo, dijo Rick Bender, presidente del Washington State Labor Council.
“Si es que se hace algún intento por ir hacia el derecho del trabajo, todo el movimiento laboral del país vendrá en nuestra ayuda”, dijo Bender. “Se vería todo el paquete”.
Durante las dos últimas semanas, conversaciones con la comunidad de negocios ha aumentado la posibilidad de proponer una enmienda para obtener el derecho a trabajar, en respuesta a la Proyecto de Ley del Congreso 1072, la misma que hace que los sindicatos puedan organizarse, así como también elimina el segundo voto necesario para formar una tienda completamente sindical. Tales tiendas sindicales permiten recolectar cuotas tanto de sus miembros, así como “cuotas de agencia” de aquellos empleados que no formen parte del sindicato.
Funcionarios de desarrollo económico y dueños de empresas dicen que esta ley va a impedir el desarrollo de puestos de trabajo y ahuyentar a compañías para que se establezcan en Colorado. La ley fue aprobada por el Congreso y se espera que la votación del senado se realice el día de hoy. Además existe la posibilidad de que el gobernador Ritter la firme.
Tom Clark, presidente ejecutivo de la Corporación de Desarrollo Económico de Denver Metropolitano, dijo que es prematuro discutir una enmienda a la constitución de Colorado, especialmente cuando la suerte de la Ley del Congreso 1072 todavía no ha sido decidida.
Respondiendo a la promesa de Bender de que la mano de obra nacional traería tremendos recursos a Colorado, Clark dijo “si es que ellos tienen la intención de tener una pelea, entonces hicieron bien en introducir la Ley del Congreso 1072, porque ciertamente no es una pelea que nosotros hemos escogido”.
“Fea” pelea en Oklahoma
Colorado está rodeado de estados que se acogen al derecho al trabajo, la cual impide que los sindicatos hagan que el pago de cuotas sea una condición para obtener un trabajo.
En Oklahoma, los sindicatos y los dueños de negocios pelearon una batalla muy cara en el 2001 para que la iniciativa del derecho al trabajo sea para todo el estado. La Cámara de Comercio de Oklahoma gastó cerca de $5 millones para que la ley pase, dijo Dean Schirf quien es el vicepresidente de asuntos gubernamentales de la cámara.
“La cosa se puso un poquito fea”, dijo Schirf
A través de todo el país, las organizaciones laborales organizadas están siendo presionadas para mantener su posición política y retener a los miembros en su organización.
En el 2006, la membresía de los sindicatos a nivel nacional disminuyó en 326,000 personas a 15.4 millones o al 12 por ciento de todos los trabajadores, esto de acuerdo con las estadísticas entregadas la semana pasada por el Buró de Estadísticas del Trabajo. Cerca de 186,000 trabajadores en Colorado están representados por sindicatos, en otras palabras, el 8.6 por ciento de la fuerza laboral.
La AFL-CIO envió recientemente a Bender a Colorado para resolver los conflictos existentes y al mismo tiempo reforzar este capítulo, el mismo que ha estado plagado de divisiones que empezaron en el 2005, cuando un grupo de sindicatos se retiraron del AFL-CIO.
Esta separación, la misma que ha removido a miles de miembros con sus respectivas cuotas de las listas de participación de la AFL-CIO; ha dejado a las oficinas a través de todo el estado con las arcas fiscales vacías.
Las tensiones en medio de AFL-CIO aumentaron nuevamente el otoño pasado durante la campaña hecha por Denver con el fin de ganar la Convención Nacional Demócrata; esto se dio cuando los directivos del sindicato se rehusaron a firmar una cláusula de no huelga.
Bender dijo que algunos afiliados a los sindicatos de Colorado, el presidente estatal Steve Adams y otras personas, hicieron el pedido para que los líderes nacionales intervengan.
El AFL-CIO de Washington y otras organizaciones pudieron hacer que la mayor parte de sus miembros regresen a la institución, a través de un programa de “capítulos solidarios”.
Pero Colorado ha sido golpeado duramente y se ha podido recuperar como los otros estados lo han hecho, indico Bender.
“Ellos perdieron cerca del 34 por ciento de sus ingresos”, agregó él.
El Servicio Internacional de Empleados regresó al AFL-CIO de Colorado, junto con otros sindicatos que se habían retirado. Pero la Unión de Trabajadores Comerciales y de Alimentos (UFCW) con más de 22,000 trabajadores no ha retornado.
Bender dijo que planea hablar con los líderes estatales del UFCW para tratar de animarles para que regresen al grupo. Este esfuerzo para fortalecer las alianzas está dándose justo cuando el clima político les provee de un ambiente un poco más favorable para desarrollar su agenda, ya que los demócratas están en control de la legislatura y de la gobernación.
El que la membresía esté disminuyendo y el que tengan problemas financieros, sin embargo, son problemas internos de los sindicatos que en el pasado nunca hubieran salido a la luz pública, dijo Gary Chaison, profesor de relaciones laborales de la Universidad Clark en Worcester, Massachussets.
“Los sindicatos tienen mucho recelo de hacer públicos sus problemas”, indicó Chaison. El credo más importante para el movimiento laboral es la solidaridad.
Bender y Keith Maddox quien es un funcionario de la AFL-CIO nacional, se han estado entrevistando con los líderes laborales de Colorado. Los dos entregarán un informe de sus hallazgos al presidente de la AFL-CIO John Sweeney, quien decidirá cómo proceder.
Bender dijo que no sabe si es que los líderes estatales serán reemplazados o no. Se espera que este proceso tome varios meses.
El escritor Will Shanley contribuyó para este reportaje.
El escritor Tom McGhee puede ser contactado al 303-954-1671 o al tmcgheer@denverpost.com.



