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Con demócratas en control de la legislatura y oficina del gobierno, el labor organizado ya estaba listo para una recepción amigable a su orden del día de este año.

La primera propuesta del labor organizado -el Proyecto 1072 de la Cámara, el cual eliminaría un segundo voto necesario para crear negocios sindicales- pasó por las dos cámaras de legislatura rápidamente, lista para que la firme el gobernador.

Pero la decisión del gobernador Bill Ritter de rechazarla el viernes resultó para los líderes sindicales un recordatorio serio de que el control demócrata no significa una influencia más grande para el sector laboral.

“Estabamos seguros de que lo iba firmar”, dijo Ed Bagwell, coordinador coloradense para Change to Win, una coalición sindical. “Muchos líderes sindicales hablaron con él acerca de esto. Pensé que no tenía mucha importancia”.

Solo unos días antes del rechazo de Ritter, el presidente del Colorado AFL-CIO, Steve Adams declaró que había presionado para pasar el proyecto rápidamente por la legislatura con tal de mandar al sector laboral el mensaje de que “la vida es mucho más mejor con los demócratas a cargo”.

Pero en los días antes de anunciar su decisión, Ritter se habia reunido con líderes empresariales para que pongan sus inconvenientes al proyecto, el cual eliminaría un requerido voto por la supermayoría (una alta porcentaje de la mayoria) para que los empleados formen un negocio sindical.

Los representantes empresariales argumentan que tal paso podría interrumpir la inversión de negocios en Colorado. Solamente la posibildad de aprobar el proyecto hizo provocar una advertencia por dos negocios estatales, en que dijeron que llevarían a otro lugar aproximadamente 300 nuevos empleos, dijo Tom Clark, vicepresidente ejecutivo para el Metro Denver Economic Developmento Corporation.

Aunque el gobernador escuchaba, Clark dijo no estar seguro de lo que haría. “No previmos lo que pasó el viernes, dijo.

Por ahora, parece incierto si los legisladores que son partidarios del proyecto intentarán introducirlo de nuevo. Si lo hacen, la comunidad empresarial estarán dispuestos a llegar a un compromiso, dijo Clark.

La clave, dijo Clark, sería de mantener el segundo voto necesario para que puedan instalar empresas sindicales. Líderes de negocios estarían dispuestos a bajar la seña del 75 por ciento necesaria para declarar victoria, agregó, pero se podrían oponer si lo reducen a una simple mayoría.

“Nuestro acuerdo era para quedarnos con las dos elecciones”, dijo. “Estamos listos para juguetear con el mecanissmo”.

El Departamento de Labor de Colorado supervisa las segundas elecciones, en que celebran seis al año. De las 12 elecciones de los 17 entre 2003 y 2006, el sector sindical se ganó el derecho de negociar para un negocio sindical con el empleador, pese a la supermayoría necesaria.

En la mayoria de los casos, los lugares de trabajo tuvieron menos de 50 empleados elegibles para votar. Votos exitosos se celebraron en el Hospital Cooperative Laundry en Denver, Laidlaw Transit Servicies en Colorado Springs y en otras compañías.

Aun así, las membresías sindicales siguen en disminución desde los años 80s.

Partidarios del proyecto para remover la segunda elección dicen que en cuando la mayoria de los trabajadores voten para que les represente un sindicato, no se les debe requerir otra para formar un negocio sindical. Empleados de estos negocios pagan cuotas o tarifas de agencia a pesar de ser miembros de sindicatos.

En la Lechería Robinson en Denver, 120 empleados forman parte de un negocio sindical. Dick Robinson, jefe ejecutivo de esa lechería, dijo que ha mantenido una buena relación con el labor organizado, pero todavía le alentó a Ritter a que rechace el Proyecto 1072 de la Cámara.

“No hay problema ninguno con los sindicatos. Son un grupo de gente buena”, dijo antes del rechazo de Ritter. “Solo no entiendo cómo pueden cambiar algo que ha funcionado por 60 años”.

Mientras tanto, el sector laboral planea con ocuparse de otros temas, como el derecho de una negociación colectiva para empleados públicos, dijo Tex Textor, secretario de tesorería para el sindicato Teamsters Local 537.

Y mientras piensa que el labor puede funcionar con Ritter, Textor dijo que los líderes sindicales no se olvidarán del contragolpe que él les habia dado el viernes.

“Para continuar”, dijo Textor. “El gobernador Ritter le debe mucho a su propio partido democrático y a los hombres y mujeres trabajadores que mantienen América en funcionamiento y quienes le apoyaron”.

Comuníquese con el escritor Tom McGhee marcando el número 303-954-1671 ó al tmcghee@denverpost.com.

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