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Niños pretenden estar heridos durante un simulacro de incendio en la Iglesia Católica de San Cayetano en Denver el 12 de marzo. Había niños que se identificaron tanto con su papel que no paraban de llorar.
Niños pretenden estar heridos durante un simulacro de incendio en la Iglesia Católica de San Cayetano en Denver el 12 de marzo. Había niños que se identificaron tanto con su papel que no paraban de llorar.
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En tanto Japón era fustigado por el peor terremoto de su historia seguido de un devastador maremoto, en la Iglesia Católica de San Cayetano en Denver la gente estaba preparándose para responder a emergencias.

El sábado pasado se llevó a cabo el ejercicio Funcional de la Comunidad Multicultural, el cual está diseñado para que las comunidades ensayen los planes de respuesta a emergencias tales como incendios, bombas y fugas de gas.

“La clave para salvar vidas en situaciones de emergencia es la comunicación. Si tenemos una buena comunicación, se salvan vidas”, dijo Linda Sosa, una de las organizadoras principales del ejercicio y encargada de relaciones públicas en la iglesia en el suroeste de Denver.

El estacionamiento de la iglesia parecía un escenario de siniestro, con voluntarios haciendo el papel de víctimas y rescatistas, en tanto media docena de niños yacía en el piso con quemaduras, voluntarios auxiliaban a los heridos. El camión de bomberos daba una vuelta en el area con la sirena prendida como si se tratase de un verdadero incendio.

Este ejercicio está formado por diferentes entidades como el Departamento de Salud de Denver, Departamento de Bomberos de Denver, el Departamento de Salud del Estado (CDPHD) y miembros del Equipo Comunitario de Respuesta a Emergencias (CERT en inglés).

La participación de la comunidad, en su mayoría miembros de San Cayetano, fue llena de energía. En tanto Jackeline Berrum, de 10 años de edad, gritaba, “Fuego, Fuego”. La alarma se activaba, y todos los participantes tomaron sus puestos y con una coordinación antes ensayada, tanto rescatistas como víctimas realizaron su parte.

“Este tipo de ejercicios debería realizarse más seguido, para concienciar lo que puede pasar. Tengo seis niños. Imagínese, de ser esto real. Yo estoy más tranquila que ellos estén preparados a responder a un desastre”, dijo Monica Ornelas al lado de su esposo, Martín Robles. Ellos estaban acompañando a sus hijos que participaron en el ensayo.

“Esto nos sirve para prevenir y para actuar en nuestras propias casas y para que uno esté más tranquilo cuando está lejos de sus hijos”, comentó Robles.

En tanto la situación tomaba control, y los bomberos se replegaban, había niños que se metieron tanto en su papel que no paraban de llorar.

“El pánico es lo peor de todo. El miedo nos puede paralizar. Si soy víctima del miedo en vez de controlarme y ayudar, me descontrolo y pierdo la cabeza”, comentó Alejandra Bustillos, quien participó como víctima en el simulacro.

“Si controlamos el miedo lo tenemos todo”, añadió. El propósito funcional es evaluar la capacidad de comunicación en respuesta a emergencias. A través del ejercicio, se identifican las rutas de salida así como las áreas aptas para llevar a cabo una evacuación exitosa.

“El propósito de este ejercicio no es tanto de prevención sino más bien de respuesta a siniestros, el objetivo primordial es salir ileso en caso de que se presentara una situación real y claro está, de salvar vidas,” comentó Ruth Cornelio, voluntaria del CERT, quien fungió en el simulacro como observadora.

El ejercicio funcional de la comunidad multicultural es parte de la campaña en respuesta a desastres ocasionados por fugas de gas implementada por el CDPHD. Se lleva a cabo a lo largo del año en distintas entidades del estado.

“Lo que es verdaderamente único es ver el número de grupos de fe que responden a estos ejercicios”, comentó Don Sutton, encargado del departamento de Respuesta a Emergencias del CDPHD. “Ahora es la iglesia Católica de San Cayetano, otro día es La Sociedad Musulmana de Colorado o la Iglesia de los Mártires Vietnamitas, y todos responden con mucha energía”.

Jeff Eggert, con el Departamento de Salud de Denver, dijo, “Nunca había visto una comunidad más entusiasta. Es increíble la manera en que están respondiendo”.

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